La estabilidad social y la seguridad de las familias rurales en el sur de Nariño atraviesan un momento crítico. A través de un comunicado público, la organización armada Frente Oliver Sinisterra (FOS) denuncia el resurgimiento de la violencia en el territorio, señalando que los acuerdos internos de respeto y convivencia se encuentran en un punto de quiebre, lo que pone en peligro directo la tranquilidad de las comunidades que habitan el Pacífico nariñense.

El documento, fechado el 11 de enero de 2026, advierte sobre una serie de incumplimientos sistemáticos a los pactos de no agresión que se habían mantenido con el propósito de desescalar el conflicto en la región. Según la organización, la estructura “Iván Ríos”, encabezada por el comandante conocido como “Uriel”, habría incurrido en acciones violentas que incluyen el asesinato de dos integrantes del FOS —identificados como “Pica” y “Cali Mio”—, este último ocurrido apenas el pasado 7 de enero en lo que califican como un acto de traición.

El comunicado enfatiza que este deterioro de la confianza genera un escenario de “alto riesgo” para la estabilidad territorial, exponiendo a la población civil a situaciones de inseguridad, zozobra y restricciones en su vida cotidiana.

El Frente Oliver Sinisterra reiteró que no se consideran una “disidencia” del proceso de paz de 2016, sino una organización con trayectoria propia en las dinámicas históricas del Pacífico. Esta distinción subraya la complejidad del panorama social en Nariño, donde diversos actores armados conviven en un frágil equilibrio que hoy parece fracturarse, dejando a la sociedad civil a la espera de una intervención estatal efectiva que priorice la protección de los derechos humanos y el bienestar comunitario.

Finalmente, el grupo exigió el cese de cualquier agresión y el retorno a los territorios históricamente ocupados por cada organización, con el fin de evitar confrontaciones que terminen afectando a los campesinos y habitantes de la región. El llamado concluye instando a todas las partes a adoptar medidas urgentes que restablezcan el cumplimiento de lo pactado, insistiendo en que la continuidad de cualquier proceso de paz territorial depende exclusivamente del respeto a la palabra empeñada y de garantías reales de no agresión para proteger a la población civil.

 

Redacción

Camila Lopez