La reciente masacre en Mallama y la circulación de comunicados intimidatorios firmados por un grupo armado disidente han incrementado el temor en comunidades del piedemonte costero.

La situación de orden público en el piedemonte costero de Nariño se ha tornado crítica tras la reciente masacre de tres hombres jóvenes ocurrida en el corregimiento de Chucunés, jurisdicción del municipio de Mallama, hecho que ha generado profunda preocupación entre las comunidades de la zona.

Habitantes de municipios como Ricaurte y sectores aledaños manifiestan un ambiente de zozobra y temor, no solo por el crimen múltiple registrado, sino también por la circulación de comunicados amenazantes atribuidos a un grupo armado disidente de las FARC. En dichos mensajes, varias personas son señaladas con nombre propio como objetivos militares, bajo acusaciones de presuntamente pertenecer a organizaciones al margen de la ley.

Este escenario ha incrementado la incertidumbre en el territorio, donde líderes sociales y población civil temen una escalada de violencia que afecte la convivencia y la seguridad en el piedemonte nariñense, una región históricamente golpeada por el conflicto armado y las economías ilegales.

Ante este complejo panorama, el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, anunció la convocatoria a un consejo extraordinario de seguridad para este miércoles, con el objetivo de evaluar la situación, coordinar acciones con la Fuerza Pública y adoptar medidas que permitan garantizar la tranquilidad de las comunidades.

Desde la administración departamental se reiteró la importancia de evitar que estos hechos violentos afecten el proceso de paz y los esfuerzos de estabilización que actualmente se adelantan en la región, al tiempo que se hizo un llamado a la institucionalidad nacional para reforzar la presencia del Estado en el territorio.

Redacción

Victoria Ricaurte