La represión de las manifestaciones contra el presidente William Ruto aviva la tensión política en el país. Organismos de derechos humanos denuncian uso excesivo de la fuerza y desapariciones forzadas.

Una jornada de protestas antigubernamentales en Kenia culminó este lunes con un saldo trágico: al menos 31 personas fallecidas y más de 100 heridas, según informó la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Las movilizaciones, que coincidieron con el Día de Saba Saba, derivaron en violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en Nairobi y otras ciudades del país.

Protestas en Kenia
Protestas en Kenia

La organización también reportó más de 500 detenciones y denunció dos desapariciones forzadas. Testigos presenciales relataron que la policía empleó munición real, gases lacrimógenos, balas de goma y cañones de agua para contener a los manifestantes, algunos de los cuales respondieron arrojando piedras, mientras otros protestaban pacíficamente.

Un símbolo de resistencia democrática

Protestas en Kenia 2.0
Protestas en Kenia 2.0

El Día de Saba Saba, conmemorado cada 7 de julio, recuerda las primeras movilizaciones en favor del multipartidismo en 1990. Este año, las protestas se transformaron en una nueva expresión del descontento social contra el gobierno del presidente William Ruto, acusado de autoritarismo y represión.

“Estoy aquí por los jóvenes”, declaró Emmanuel Maranga, un manifestante en Nairobi. “Tenemos que seguir luchando por las reformas que nuestros padres comenzaron”.

Protestas en Kenia 3.0
Protestas en Kenia 3.0

A lo largo del día, agentes bloquearon los accesos al centro financiero de la capital y patrullaron las calles acompañados de civiles armados con palos, lo que generó temor entre comerciantes y residentes. Algunos negocios fueron saqueados, y los dueños, como Charles Munyao, aseguraron no haber recibido protección de las autoridades. “Lo perdí todo”, dijo. “Tuve que contratar seguridad privada para proteger lo que queda”.

Condena internacional y antecedentes recientes

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresó su preocupación por el uso desproporcionado de la fuerza y pidió atender las demandas ciudadanas. “Es esencial que se aborden las quejas legítimas que originan estas protestas”, declaró la portavoz Ravina Shamdasani.

Las manifestaciones actuales se suman a una ola de movilización social que ha ganado fuerza desde mediados de 2024, cuando una reforma tributaria impulsada por el gobierno provocó protestas masivas y dejó más de 60 muertos. Recientes denuncias sobre la muerte de un bloguero bajo custodia policial y la persecución de activistas han reavivado las tensiones.

Diversas organizaciones civiles aseguran que, tras las marchas del año pasado, decenas de personas fueron secuestradas, interrogadas y torturadas, acusaciones que el gobierno ha negado.

Un país bajo presión

Kenia atraviesa uno de los momentos más críticos en su historia reciente. Las protestas reflejan el profundo malestar social frente a un gobierno que muchos acusan de estar desconectado de las necesidades ciudadanas y de ejercer la represión como mecanismo de control.

A pesar del aumento de la presión nacional e internacional, el presidente Ruto no ha anunciado medidas para desescalar la crisis. Mientras tanto, las calles continúan siendo escenario de enfrentamientos, y la población mantiene su llamado a la justicia, la rendición de cuentas y la defensa de las libertades democráticas.