Los procesos de paz que el gobierno adelanta en el departamento de Nariño atraviesa un momento críticos.

A pesar de los avances logrados con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), las negociaciones se encuentran en suspenso luego de los graves hechos registrados en el Putumayo, donde dos integrantes del Ejército Nacional fueron atacados por pobladores en un hecho ampliamente repudiado.

Esta organización armada ha manifestado que no tuvo participación en esos hechos, pero la suspensión de los ciclos de conversaciones entre el gobierno y la CNEB detienen los avances en puntos como la destrucción de armamento, la ubicación en zonas temporales de sus miembros y la sustitución de miles de hectáreas de cultivos de coca.

Estos compromisos, que representan un paso importante hacia la desmovilización y la estabilidad regional, quedaron congelados a la espera de que se esclarezcan responsabilidades sobre lo ocurrido en el vecino departamento.

De otra parte, en Nariño se agravan las dificultades con los Comuneros del Sur, disidencia del ELN, debido a la presencia de un grupo paramilitar conocido como Autodefensas Unidas del Nariño (AUN). Este último ha sido señalado de tener vínculos con los Comuneros, lo que ha generado un clima de tensión y desconfianza.

Esta situación refleja la complejidad del escenario de paz, mientras algunos sectores muestran voluntad de avanzar en la dejación de armas y la transformación de economías ilícitas, la persistencia de hechos de violencia y la aparición de nuevos actores armados amenazan con minar la confianza y prolongar la crisis de seguridad en la región.

Redacción

Victoria Ricaurte