El primer mandatario apoyó la visión de Iván Cepeda sobre la deuda histórica con las víctimas del paramilitarismo en la región. El jefe de Estado enfatizó en la necesidad de romper el silencio informativo y reconocer la diversidad étnica invisibilizada por años.

El presidente de la República, Gustavo Petro, manifestó su firme respaldo a las recientes declaraciones del candidato presidencial Iván Cepeda respecto a la realidad social y política de Antioquia. El mandatario subrayó que el departamento ha sido escenario de una alianza entre sectores económicos y armados que, bajo el amparo de la denominada “narcopolítica”, afectó principalmente a las comunidades rurales.

Para el jefe de Estado, existe una “burbuja comunicacional” que ha impedido que la sociedad antioqueña reconozca la magnitud de la violencia sufrida en sus propias provincias. Petro señaló que, mientras en sectores privilegiados se mantiene una imagen de idilio laboral, el campesinado ha sido desplazado por la minería ilícita y el paramilitarismo, fenómeno que —recordó— tuvo su origen en Puerto Berrío y se extendió por el Magdalena Medio mediante el uso de las estructuras Convivir.

El rescate de la diversidad y la verdad

Uno de los puntos más críticos señalados por el presidente fue la invisibilización de las comunidades negras e indígenas. El mandatario denunció que, durante el censo poblacional del gobierno anterior, cerca de 1.600.000 personas que se identificaban como afrodescendientes desaparecieron de las estadísticas oficiales. “Es la invisibilidad de lo diverso”, afirmó Petro, vinculando este negacionismo estadístico con una estrategia de extrema derecha para borrar las identidades que no encajan en el relato tradicional de las élites.

En términos de reparación y futuro, el presidente destacó que el cambio en Antioquia debe pasar necesariamente por el reconocimiento de los centenares de miles de víctimas. Asimismo, defendió la gestión de su gobierno en el fortalecimiento de la industria textil antioqueña mediante políticas arancelarias que protegen el empleo local frente al contrabando, alejando la economía regional de los mecanismos de lavado de activos del narcotráfico.

Cepeda denuncia campaña de desinformación

Por su parte, Iván Cepeda salió al paso de las críticas que tildaron su plan de gobierno, titulado ‘Medellín y Antioquia no regresarán al pasado’, como un ataque a la región. El candidato solicitó a los medios de comunicación publicar sus planteamientos de manera textual para evitar descontextualizaciones que busquen deslegitimar su visión sobre el “terrorismo de Estado” y la “narcoeconomía” que operó en el territorio.

Cepeda recalcó que su discurso no es contra el pueblo antioqueño, sino contra un modelo de “abyección moral” representado por el uribismo. Destacó, además, la resistencia de estudiantes, defensores de derechos humanos y jueces que se opusieron a la violencia.

“Cuando un pueblo cambia en conciencia y dignidad, no hay poder que lo obligue a retroceder”, sentenció el aspirante del Pacto Histórico, reafirmando su compromiso con una transformación democrática que priorice la vida sobre los intereses de grupos de poder regionales.

Redacción

Victoria Ricaurte