En el sector conocido como Los Dos Puentes, frente a la estación de bomberos de Pasto, una mujer afrodescendiente ha convertido la acera en su punto de permanencia. Día tras día, permanece sentada en el mismo lugar, con una convicción profunda: esperar a su hijo. Su presencia constante ha despertado la atención de transeúntes, vecinos y curiosos, que la observan o se acercan para ofrecerle palabras de aliento o preguntar si necesita ayuda.

Su rostro, marcado por el paso del tiempo y las largas jornadas al aire libre, refleja una mezcla de cansancio y determinación. Aunque sus movimientos son lentos, su mirada transmite la firmeza de quien tiene un propósito inquebrantable. “Aquí va a llegar mi hijo”, es la frase que repite a quienes intentan persuadirla para que se traslade a un lugar más cómodo o seguro.

La Alcaldía de Pasto, a través de la Secretaría de Bienestar Social, ha adelantado varias intervenciones para atender su situación. Un equipo médico evaluó su estado de salud y determinó que, en general, no presenta afecciones graves, aunque el dolor en sus piernas y pies limita su movilidad. Los profesionales de la salud entregaron medicamentos a una vecina del sector para que se los suministre, sin embargo, la mujer ha rechazado cualquier cambio que implique abandonar el sitio.

Vecinos del lugar han comentado que la han visto soportar días fríos, lluviosos o soleados sin modificar su rutina. Algunos comerciantes cercanos, de manera solidaria, le ofrecen agua, alimentos o abrigo, mientras otros simplemente respetan su silencio. La historia de esta mujer es un ejemplo de cómo la esperanza y los lazos familiares pueden convertirse en el motor para enfrentar las adversidades cotidianas.

Entre el ruido del tráfico, el ir y venir de peatones y el bullicio propio de la ciudad, ella permanece inmóvil, como un testimonio silencioso de amor y espera. Su figura ya es parte del paisaje urbano de este punto de Pasto, y su historia continúa, marcada por una fe que ni el tiempo ni la distancia han logrado apagar.

Redacción

Nicolé Santamaria