La Coordinadora Nacional – Ejército Bolivariano (CNEB) reafirma su voluntad en la Mesa de Diálogos
El grupo insurgente ratificó su permanencia en la Mesa de Diálogos con el Gobierno Nacional, enfatizando que la construcción de la paz no es un asunto puramente militar, sino que pasa necesariamente por transformaciones reales en los territorios y el respeto a la vida de sus habitantes.
El anuncio más relevante se centra en la sustitución de economías ilícitas. La organización confirmó que cumplirá con la meta de sustituir 30.000 hectáreas de hoja de coca. Sin embargo, el enfoque propuesto se aleja de la criminalización tradicional: el comunicado aclara que los verdaderos actores de este cambio son los “agro-cocaleros”. Estas familias campesinas se han visto obligadas a recurrir a estos cultivos como único medio de subsistencia ante la histórica ausencia de infraestructura, mercados justos y servicios públicos básicos.
Desde una perspectiva humanista y garantista, el grupo señala que el problema de la coca debe entenderse bajo las lógicas globales de oferta y demanda, evitando que el peso de la represión recaiga sobre el eslabón más vulnerable, el campesino. Esta postura refuerza el llamado de los movimientos sociales locales, quienes sostienen que la paz estable solo llegará cuando la inversión social reemplace a la erradicación forzosa.
Para las comunidades de Tumaco y el resto de Nariño, el pronunciamiento incluye un compromiso fundamental con el Derecho Internacional Humanitario (DIH). La insurgencia manifestó su intención de aplicar estas normas para salvaguardar a la población civil, una medida necesaria para desescalar el conflicto y permitir que los procesos comunitarios recuperen su autonomía sin el asedio de la violencia.
Finalmente, se hizo un llamado urgente a la comunidad internacional y a los países garantes para mantener el acompañamiento en este proceso. La CNEB sostiene que la paz con justicia social y garantías jurídicas es la única salida para cerrar las brechas de desigualdad que han alimentado la guerra en el suroccidente colombiano, poniendo siempre como prioridad la defensa de la vida en los territorios.
