Javier Milei califica como “emocionante” un acto de violencia y desestima protesta social en Buenos Aires
En una declaración que ha generado fuerte controversia, el presidente de Argentina, Javier Milei, restó importancia a los hechos de violencia ocurridos durante una caravana electoral en Lomas de Zamora, calificando el episodio como “emocionante” y atribuyéndolo a una supuesta “desesperación” de la oposición política.
Las palabras del mandatario fueron pronunciadas este jueves durante su participación en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP), donde narró con entusiasmo el incidente: “Fue emocionante enfrentar la lluvia de piedras con Espert, mi hermana y nuestros candidatos. Era un espectáculo que mostraba la desesperación”. Lejos de condenar la agresión, Milei aseguró que el episodio lo “envalentona” y sostuvo que no resultó herido.
El mandatario intentó vincular el ataque con denuncias de corrupción recientes y con el clima electoral, apuntando directamente al kirchnerismo como responsable, a pesar de que la manifestación reunió a diversos sectores sociales. Lomas de Zamora, epicentro del suceso, es un territorio históricamente peronista con alta concentración de población vulnerable.
Lo que el presidente omitió en su discurso es que la protesta se produjo en un contexto de creciente descontento social, alimentado por denuncias de irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y por las políticas de ajuste implementadas por su gobierno, que han afectado gravemente a sectores como la salud, la educación y los derechos humanos.
Desde la oposición y organizaciones sociales se ha criticado la actitud del Ejecutivo, al considerar que trivializa la violencia y criminaliza la protesta social en lugar de propiciar el diálogo. Diversos analistas advierten que el tono confrontacional adoptado por el presidente alimenta un clima de polarización que pone en riesgo la convivencia democrática.
De regreso en la residencia de Olivos, Milei publicó en redes sociales una imagen en la que aparece ileso, acompañada por un mensaje en el que acusó al kirchnerismo: “Los kukas tira piedras carentes de ideas, recurrieron otra vez a la violencia”. Funcionarios del Ejecutivo replicaron este mensaje en distintos espacios, reduciendo la protesta a una supuesta maniobra partidaria.
El episodio refleja una preocupante desconexión entre el discurso oficial y el malestar expresado en las calles, y plantea interrogantes sobre la disposición del gobierno a escuchar las demandas sociales en un momento de alta tensión política y económica en el país.