Ingresos del oro ilegal ya superan a los de la cocaína en Colombia, según informe de la FACT Coalition
La minería ilegal de oro se ha consolidado como la economía criminal más rentable de Colombia y de buena parte de América Latina, superando incluso los ingresos que genera el narcotráfico.
Así lo revela el más reciente informe de la FACT Coalition, titulado Addressing Illegal Gold Mining in the Western Hemisphere: New Approaches for U.S. Policy, publicado el pasado 20 de agosto.
El reporte advierte que cerca del 70 % de la producción de oro en Colombia se realiza por fuera de la ley, lo que equivale a más de 2.000 millones de dólares anuales. Gran parte de este metal termina en el mercado estadounidense, que se ha convertido en el principal destino del oro ilícito procedente de Colombia, Perú, Venezuela y Ecuador.
Julia Yansura, directora de programas sobre Crimen Ambiental y Finanzas Ilícitas de la FACT Coalition, señaló que “la minería ilegal de oro es una crisis regional que socava el Estado de derecho, destruye el medioambiente y alimenta al crimen organizado”. Según el documento, esta actividad representa un negocio de “alto beneficio y bajo riesgo” para mafias y actores armados.
El impacto ambiental es uno de los aspectos más graves del fenómeno. El uso indiscriminado de mercurio contamina ríos, suelos y cadenas alimenticias, mientras que la deforestación avanza de manera acelerada en zonas amazónicas y rurales. En regiones como el Bajo Cauca, la Serranía de San Lucas o el Cañón del Micay, el oro ilegal se ha convertido en la principal fuente de financiación de grupos armados como el Clan del Golfo.
De acuerdo con cifras de la Asociación Colombiana de Minería, en 2023 el país exportó 72 toneladas de oro valoradas en más de 2.500 millones de dólares, pero solo el 30 % de esa producción fue legal y tributó al Estado. El resto provino de explotaciones ilegales o informales.
El informe también destaca que Estados Unidos juega como comprador y facilitador del negocio, debido a vacíos regulatorios que permiten el ingreso de grandes cantidades de oro sin controles estrictos, a diferencia del dinero en efectivo. Esto, advierte la FACT Coalition, convierte al sistema financiero estadounidense en una plataforma para lavar capitales de origen ilícito.
