Por primera vez en la historia del país, la alimentación escolar se mantiene activa incluso durante los periodos de receso académico. El Gobierno reafirmó que “el hambre no sale a vacaciones”, asegurando que niñas, niños y adolescentes continúen recibiendo apoyo nutricional aun cuando no hay clases.

Entre 2022 y 2025, el Gobierno ha distribuido más de 2.5 millones de canastas alimentarias durante las temporadas de vacaciones, con una inversión que supera los $253.000 millones. Esta estrategia, que se ha consolidado durante tres años consecutivos, busca fortalecer la seguridad alimentaria en territorios con mayor vulnerabilidad y dificultades de acceso.

Durante la vigencia actual, la entrega de canastas se concentró en 110 municipios con alta inseguridad alimentaria y 17 en conmoción interior, abarcando departamentos como Nariño, Caquetá, Bolívar, Putumayo, Cesar, Meta, Quibdó, Risaralda, Vaupés y Norte de Santander.

En articulación con el ICBF, también se distribuyeron más de 400.000 bolsas de bienestarina, reforzando la nutrición de niñas, niños y adolescentes en el receso escolar de fin de año.

Las entregas tuvieron un enfoque territorial que priorizó zonas rurales, indígenas y campesinas con mayores índices de desnutrición. En el departamento de Nariño, por ejemplo, la estrategia llegó a municipios como Barbacoas, Tumaco, Ricaurte, El Charco, Mallama y Olaya Herrera.

El proceso logístico se desarrolló en coordinación con rectores, supervisores del Programa de Alimentación Escolar (PAE), cabildos indígenas, juntas de acción comunal y autoridades locales, asegurando presencia institucional en todos los puntos definidos en los listados oficiales.

Redacción

Maria Fernanda Maya