Una tormenta torrencial descargó 52 mm de lluvia en una hora, inundando estaciones del metro, cerrando autopistas y afectando más de 1.200 vuelos en el área metropolitana.

Nueva York vivió entre la noche del lunes y la madrugada del martes uno de los eventos climáticos más intensos de los últimos años. Una tormenta repentina descargó 52 milímetros de lluvia en apenas una hora, la segunda cifra más alta registrada en la ciudad, colapsando el sistema de drenaje e inundando estaciones clave del metro, lo que provocó una paralización parcial del transporte público y afectaciones a gran escala en la movilidad urbana.

La Metropolitan Transportation Authority (MTA) confirmó la suspensión de las líneas 1, 2 y 3 por acumulación de agua en túneles subterráneos y tramos elevados. En redes sociales circularon imágenes impactantes desde estaciones como la 28th Street en Manhattan, donde los pasajeros se vieron obligados a subir sobre los asientos de los vagones debido al ingreso del agua a los andenes.

Aunque el servicio comenzó a restablecerse durante la mañana del martes, aún persistían cortes menores y tareas de remoción de agua y lodo en varios puntos del sistema. Otras líneas operaron con fuertes retrasos.

Las lluvias también provocaron inundaciones repentinas en autopistas como la Cross Bronx Expressway y la Saw Mill River Parkway, donde decenas de conductores quedaron atrapados y debieron ser rescatados por los equipos de emergencia. En los aeropuertos de JFK, LaGuardia y Newark, más de 1.200 vuelos fueron cancelados o retrasados, dejando a miles de pasajeros varados.

En el vecino estado de Nueva Jersey, el gobernador Phil Murphy declaró el estado de emergencia ante reportes de colapso de viviendas, cortes de energía y una explosión causada por fallas eléctricas en una subestación. Las autoridades instaron a la población a evitar desplazamientos no esenciales hasta que se normalicen las condiciones.

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