Miles de residentes fueron evacuados en zonas costeras tras la alerta. Aunque el riesgo fue descartado dos horas después, autoridades mantienen vigilancia ante posibles réplicas.

Un terremoto de magnitud 7,3 registrado la tarde del miércoles 16 de julio en el Golfo de Alaska provocó una alerta de tsunami que fue posteriormente cancelada por las autoridades, luego de mantener en vilo a comunidades costeras durante al menos dos horas.

El movimiento telúrico fue detectado por el Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos, parte del Servicio Meteorológico Nacional, que inicialmente activó una advertencia de tsunami, luego reducida a un aviso de menor riesgo. El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis llegó a confirmar la formación de un tsunami, señalando que podrían presentarse algunos impactos, aunque finalmente no se reportaron olas destructivas.

La costa afectada incluye zonas poco pobladas, pero la amenaza generó evacuaciones en ciudades como Kodiak, donde la población reaccionó con rapidez ante las alertas. Susan Johnson, gerente del Best Western Kodiak Inn, relató que fue puerta por puerta avisando a los huéspedes que debían evacuar.

Por su parte, Lauren Cojei, defensora pública que se encontraba trabajando en el centro de la ciudad, dijo que nunca había experimentado un evento similar. “Definitivamente me aceleraron el corazón”, comentó, tras recibir la alerta en su teléfono y trasladarse rápidamente a una zona segura.

Aunque el terremoto no fue sentido por todos los habitantes, el sistema de alerta temprana funcionó con eficacia, permitiendo que muchas personas se desplazaran a zonas altas con tiempo. Cojei agradeció la rápida notificación: “Estoy agradecida de que el sistema nos avisara con bastante antelación”.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), tras el sismo principal se registraron varias réplicas menores dentro de un radio de 100 millas. Las réplicas son comunes tras terremotos de esta magnitud y pueden continuar durante días o semanas, con potencial para generar nuevos riesgos, especialmente en zonas ya afectadas.

Los tsunamis suelen originarse por desplazamientos repentinos del lecho marino durante sismos de gran magnitud. Aunque no siempre provocan olas destructivas, pueden representar una grave amenaza para comunidades costeras debido a las inundaciones y corrientes intensas que generan.

Las autoridades locales y federales continúan monitoreando la situación, especialmente ante la posibilidad de nuevas réplicas. Hasta el momento, no se han reportado víctimas ni daños estructurales significativos.