Alias ‘Walter Mendoza’, jefe negociador de esa disidente, advierte que sin recursos ni avances concretos, el proceso podría fracasar, prolongando el conflicto armado en Colombia.

A un año de haberse instalado formalmente la mesa de diálogos entre el Gobierno Nacional y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano —disidencia que agrupa a los ‘Comandos de la Frontera’ y a la ‘Coordinadora Guerrillera del Pacífico’—, el proceso se encuentra estancado. Así lo confirmó en entrevista concedida a *Winston Viracacha, especial para El País de Cali, José Vicente Lesmes, alias ‘Walter Mendoza’, principal vocero del grupo insurgente en las negociaciones.

Según Mendoza, la parálisis se debe a la falta de cumplimiento de los compromisos pactados, la ausencia de recursos para avanzar en los proyectos piloto y la inoperancia de varios funcionarios del Ejecutivo. “Sin plata no hay plan piloto, no hay proceso de paz y no hay transformación”, advirtió.

Uno de los puntos de mayor fricción es la negativa del grupo armado a cualquier forma de sometimiento o entrega de armas. El vocero es claro: “Aquí nadie se va a someter, nadie va a entregar un fusil a cambio de nada”. En su lugar, plantean la necesidad de una “amnistía general, lo más amplia posible”, como condición para avanzar en el marco jurídico del proceso.

También se han suspendido temporalmente las reuniones para discutir la destrucción de material de guerra, por razones logísticas atribuidas al Gobierno. Pese a ello, la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano mantiene —según su vocero—, aunque advierten que ese compromiso podría tener un límite si no hay avances.

Críticas directas fueron dirigidas a funcionarios como Gloria Miranda, directora del Programa de Sustitución de Cultivos Ilícitos, de quien dice que desconoce la realidad del territorio. El grupo disidente asegura que, sin recursos para indemnizar a cultivadores y financiar proyectos productivos, el piloto de sustitución podría fracasar. Calculan que, en dos años, el programa requiere al menos 8.000 millones de pesos.

Frente al futuro del proceso, Mendoza reitera su voluntad de paz, pero sostiene que ahora es el turno del Gobierno para actuar con determinación. En un mensaje contundente, advierte: “Colombia puede estar segura de que si no apoyan la paz, hay que prepararse para otros 50 años de guerra y otros 200 mil muertos”.

La entrevista deja en evidencia la fragilidad del proceso de paz y plantea interrogantes sobre la viabilidad de la estrategia de “Paz Total” del gobierno del presidente Gustavo Petro, cuya implementación enfrenta retos presupuestales, jurídicos y políticos en medio de una creciente polarización.

Redacción

Yohana Urbano