En Cartagena transición hacia un turismo humano
Cartagena de Indias ha comenzado este 2026 una transformación histórica en sus calles empedradas. Mediante la implementación del Decreto 2296, la ciudad ha puesto en marcha un plan piloto para sustituir las antiguas carrozas de tracción equina por vehículos modernos impulsados por energía solar. Esta medida busca no solo poner fin a décadas de agotamiento físico para los animales, sino también modernizar la oferta turística bajo un modelo de sostenibilidad y respeto por la vida.
La nueva flota está compuesta inicialmente por 62 vehículos eléctricos con capacidad para seis personas. La iniciativa responde a un reclamo ciudadano de larga data que cobró fuerza tras repetidos incidentes de caballos desplomados en la vía pública, imágenes que contrastaban con la belleza del Caribe colombiano. Con esta transición, la administración local apuesta por un paisaje urbano donde la tecnología y la ética se unan para ofrecer una experiencia digna tanto para el visitante como para los habitantes de la ciudad.
El componente social es el eje central de esta política pública. De acuerdo con las autoridades locales, el proyecto busca integrar de manera paulatina a los trabajadores de este gremio. Se estima que 120 familias cartageneras derivan su sustento de esta actividad, muchas de ellas operando históricamente en la informalidad y bajo condiciones laborales precarias. La Alcaldía ha iniciado mesas de concertación con las asociaciones de cocheros para garantizar que el cambio tecnológico signifique también una transición hacia el empleo formal y digno, asegurando que quienes han mantenido este oficio no queden desamparados.
Este avance ha sido posible gracias a la convergencia entre la administración pública y la sociedad civil. Un hito fundamental fue la entrega de un prototipo diseñado por iniciativa del comediante Alejandro Riaño, quien, tras denunciar el maltrato animal en 2022, logró movilizar a más de tres mil donantes para financiar una alternativa eléctrica. Esta acción ciudadana evidenció que la tradición puede evolucionar sin necesidad de recurrir a la explotación, superando las resistencias de sectores que se beneficiaban de la precariedad del sistema anterior.
Sin embargo, el éxito del programa depende de la transparencia en su ejecución. Organizaciones defensoras de los derechos de los animales han manifestado su preocupación por el destino final de los caballos que serán retirados del servicio. Los activistas exigen un plan de adopción y jubilación claro que garantice que estos seres no terminen en labores de carga en otros sectores de la ciudad. Asimismo, el sindicato de trabajadores del gremio enfatiza la necesidad de que los derechos laborales se protejan con la misma firmeza que el bienestar animal.
Cartagena se posiciona hoy como un referente regional de innovación social. El reto para los próximos meses será demostrar que la modernización tecnológica es capaz de sanar viejas heridas sociales, dignificando el trabajo humano y cerrando definitivamente el capítulo del sufrimiento animal en el corazón de la ciudad.