“Desarmar la palabra”: compromiso de líderes del Estado
En medio de tensiones por la reforma laboral y la crisis de salud del senador Miguel Uribe Turbay, el presidente Petro, altos funcionarios del Estado y la Conferencia Episcopal firmaron un pacto por el respeto, la moderación y el rechazo a la violencia.
Mientras el país seguía con atención los delicados reportes médicos del senador Miguel Uribe Turbay, víctima de un atentado, las más altas autoridades del Estado colombiano, reunidas por convocatoria de la Iglesia católica, sellaban un compromiso conjunto por el respeto, el diálogo y la moderación.
El encuentro, celebrado en la sede de la Conferencia Episcopal en Bogotá, reunió al presidente Gustavo Petro; Efraín Cepeda, presidente del Senado; Jaime Raúl Salamanca, presidente de la Cámara; y los presidentes de las altas cortes, entre otras figuras clave del Ejecutivo, el Legislativo, los órganos de control y la jerarquía eclesiástica. Bajo el lema “desarmar la palabra”, los firmantes se comprometieron públicamente a reducir los niveles de confrontación política y rechazar toda forma de violencia como vía para resolver conflictos sociales.
El documento conjunto, firmado por todos los asistentes, señala: “Nos comprometemos juntos e invitamos a todo el país a escucharnos, valorarnos y respetarnos en hermandad; a desarmar y armonizar la palabra; y a rechazar todo tipo de violencia como forma de resolver los conflictos políticos y sociales”.
En este contexto, el presidente Petro manifestó su disposición a retirar la propuesta de consulta popular —que pretendía refrendar la reforma laboral junto con temas de salud— si el Senado aprueba el texto consensuado previamente en la Cámara de Representantes. Según el ministro del Interior, Armando Benedetti, “con la conciliación con la Cámara tendríamos el proyecto que queremos”.
El debate legislativo, sin embargo, continúa tenso. Mientras se discutían los últimos artículos de la reforma laboral, el bloque del Centro Democrático se retiró de la plenaria en solidaridad con el senador Uribe, cuyo estado fue descrito por la Fundación Santa Fe como “extremadamente crítico”. La silla del congresista, cubierta con la bandera de Colombia, simbolizó el impacto emocional que su situación ha tenido en el Congreso.
En el encuentro episcopal, también se elevó una oración por Uribe y por todas las víctimas de la violencia en el país. La Conferencia Episcopal destacó que este no será un acto aislado, sino el punto de partida para futuros diálogos con todos los sectores de la sociedad: “Hay que continuar promoviendo el encuentro entre los colombianos”.
La presencia del presidente Petro, su firma del compromiso y su promesa de moderar el lenguaje político fueron valoradas como pasos hacia una desescalada del conflicto verbal y simbólico. Según el procurador Gregorio Eljach, se trató de un espacio valioso para recuperar el sosiego institucional: “Reflexionar, escuchar y construir consensos es el camino que debemos seguir”.
La esperanza ahora se centra en que este gesto se traduzca en hechos concretos, tanto en el Congreso como en el debate público.