El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha intensificado las acciones de seguridad en la frontera colombo-venezolana, en una decisión que el Ejecutivo enmarca dentro del respeto a la soberanía nacional y la prevención de conflictos armados.

Esta medida, que ha suscitado reacciones desde sectores conservadores, es defendida por el Gobierno como parte de una estrategia de cooperación binacional y lucha contra el crimen transnacional en zonas históricamente golpeadas por el abandono estatal.

“Los problemas de los latinoamericanos y caribeños los solucionamos entre nosotros, no con imposiciones externas”, manifestó el mandatario, aludiendo al reciente aumento de la presencia militar estadounidense en el Caribe, que ha encendido alertas en varias capitales de la región.

Desde el Gobierno se ha recalcado que la cooperación con Venezuela en temas de seguridad no implica una posición ideológica, sino una decisión estratégica orientada a recuperar el control del Catatumbo y frenar las actividades ilegales que afectan a la población civil. La frontera colombo-venezolana ha sido durante años escenario de contrabando, presencia de grupos armados ilegales y crisis humanitaria.

Voceros del Pacto Histórico, como el representante Alejandro Toro, han advertido sobre los riesgos de una escalada militar en la región. “Una guerra solo traeria muerte, desplazamiento y destrucción. América Latina no puede repetir los errores cometidos en Irak, Afganistán o Siria”, declaró el congresista.

Críticas desde la oposición, encabezadas por figuras como María Fernanda Cabal y Efraín Cepeda, acusan al Gobierno de respaldar al régimen venezolano. Sin embargo, el Ejecutivo ha reiterado que si bien no reconoce los resultados de las últimas elecciones en Venezuela por falta de garantías democráticas, mantiene relaciones con el Estado venezolano en respeto al principio de no intervención y al bienestar de las comunidades binacionales.

La canciller Rosa Villavicencio subrayó que reconstruir los canales diplomáticos con Caracas forma parte del compromiso con la “paz total” y el desarrollo regional. El enfoque del Gobierno del Cambio, aseguran, prioriza el respeto mutuo, el diálogo y la acción coordinada ante amenazas comunes, sin renunciar a una postura crítica frente a procesos electorales cuestionables.

Lejos de representar una concesión política, la militarización de la frontera busca garantizar condiciones de seguridad para los habitantes del Catatumbo y prevenir un conflicto que podría tener consecuencias humanitarias de gran escala. En un contexto regional cada vez más tenso, la estrategia del presidente Petro reafirma una postura de defensa de la soberanía y rechazo a la injerencia extranjera.

https://youtu.be/lyMiCzw_QVIhttps://youtu.be/rD1aqwaAQxY

Redacción

Victoria Ricaurte