El aspirante presidencial formalizó su entrada al Foro de Madrid junto a Santiago Abascal, líder de Vox. Busca heredar el capital electoral de un uribismo en declive y sintonizar con los movimientos populistas que hoy sacuden a Europa y América Latina.

El abogado Abelardo de la Espriella, quien se presenta como una alternativa a la política tradicional, selló esta semana en España una alianza con Santiago Abascal, la figura principal del partido de extrema derecha Vox. Con este encuentro, De la Espriella oficializó su ingreso al Foro de Madrid, una red global que agrupa a líderes como Javier Milei en Argentina, Giorgia Meloni en Italia y José Antonio Kast en Chile, marcando una distancia clara con el conservadurismo clásico para abrazar posturas mucho más extremas.

Este movimiento no es casualidad. El panorama político nacional muestra un debilitamiento del Centro Democrático y de la figura del expresidente Álvaro Uribe, quien por décadas fue el referente indiscutible de la derecha en el país. Ante el desgaste de la maquinaria uribista, De la Espriella busca llenar ese vacío apelando a un discurso de confrontación directa. Sus propuestas, que incluyen retirar a Colombia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y un lenguaje agresivo contra los sectores de izquierda, plantean un desafío a los consensos democráticos y a la participación de Colombia en el sistema internacional de derechos humanos.

El ascenso del penalista en las encuestas, que lo posicionan con opciones reales de pasar a una segunda vuelta, responde a un fenómeno de “rebeldía” que la derecha radical ha capitalizado en todo el mundo. Según analistas, este sector busca presentarse como opositor al sistema establecido, utilizando la polarización para movilizar a una ciudadanía descontenta. Sin embargo, este enfoque genera interrogantes sobre la estabilidad de las instituciones y el respeto por el pluralismo político, elementos esenciales para la convivencia democrática en el país.

La verdadera prueba de fuego para esta estrategia serán las elecciones legislativas del próximo 8 de marzo. Esos comicios determinarán si el uribismo tradicional aún tiene fuerza para sostener a sus propios candidatos o si, por el contrario, las mayorías de derecha han decidido migrar hacia el populismo radical que representa De la Espriella. Por ahora, el expresidente Uribe ha dejado la puerta abierta a una colaboración, afirmando que apoyaría al abogado en una eventual segunda vuelta, lo que confirma que el sector tradicional prefiere ceder ante el extremismo antes que perder su influencia.

Aunque el candidato se vende como un “outsider” o ajeno a la política, su red de apoyos internacionales incluye a lo más profundo del poder republicano en Estados Unidos y a figuras polémicas de la derecha europea. Si logra llegar a la Casa de Nariño, el país enfrentaría un cambio drástico en su política exterior y social, priorizando una agenda de soberanía nacionalista que podría poner en riesgo tratados y garantías fundamentales que protegen a los sectores más vulnerables de la sociedad colombiana.

Redacción

Camila Lopez