Colombia hacia el fin de la violencia contra los animales
En una decisión unánime, los nueve magistrados de la Corte Constitucional de Colombia resolvieron prohibir, en un plazo de tres años, las prácticas de coleo, peleas de gallos y corralejas, consideradas formas de violencia contra los animales.
La medida se suma a la Ley 2385 de 2024, que proscribió las corridas de toros, y marca un avance significativo en la protección de los derechos de los animales en el país.
La Corte sustentó su fallo en el principio constitucional de rechazo al maltrato animal, señalando que estas prácticas, si bien tienen un arraigo cultural en algunas regiones, son incompatibles con una visión ética que reconoce a los animales como seres sintientes. El tribunal aclaró que la prohibición no busca atentar contra las costumbres locales, sino promover una transición hacia formas de celebración y desarrollo cultural que no impliquen sufrimiento.
“Este fallo representa un avance civilizatorio. No se trata de un ataque a la cultura, sino de una invitación a evolucionar hacia una sociedad más compasiva y coherente con los principios democráticos”, manifestó la Corte en su comunicación oficial.
El alto tribunal otorgó un periodo de tres años para permitir una transición ordenada. Durante este tiempo, el Estado deberá acompañar a las comunidades afectadas con políticas públicas que impulsen alternativas económicas sostenibles y respetuosas de la vida animal. Entre las opciones planteadas figuran el ecoturismo, la educación, la cultura y el deporte sin crueldad.
Algunas organizaciones gremiales, como Fedegán, han expresado su rechazo a la medida, argumentando la pérdida de empleos y la afectación a tradiciones arraigadas. No obstante, informes recientes indican una disminución en la popularidad de estas prácticas, particularmente en el caso de las corridas de toros, que han registrado baja asistencia y una reconversión progresiva de quienes dependían económicamente de ellas.
El coleo, a menudo promovido como “deporte nacional”, también entra en revisión. La Corte señaló que el sufrimiento animal no puede ser justificado por el argumento de la generación de empleo, y exhortó al Estado a implementar estrategias de reconversión productiva que garanticen condiciones laborales dignas.
Asimismo, las peleas de gallos y las corralejas fueron catalogadas como expresiones de violencia institucionalizada que no deben seguir siendo legitimadas bajo el amparo de la tradición o la legalidad.
Con esta decisión, Colombia se posiciona como referente regional en materia de bienestar animal. La medida refleja un compromiso creciente por parte del Estado y de la sociedad hacia la construcción de una cultura de respeto, dignidad y justicia para todos los seres sintientes.
