Colombia 2026: El pasado no acaba de morir ni el futuro acaba de nacer
Por Nariño Hoy.
La más reciente encuesta de Guarumo y EcoAnalítica sobre la coyuntura nacional y el panorama electoral de cara a las presidenciales de 2026 ofrece una radiografía reveladora y compleja del estado actual de la política colombiana. El país parece estar en una bifurcación histórica, donde las certezas tradicionales se desdibujan, y asoman con fuerza las demandas de una ciudadanía que exige cambios estructurales en la vida pública.
Que el 40,7% de la población diga no identificarse con ninguna corriente política no es solo una cifra; es una señal clara del desgaste del sistema de representación tradicional. Este enorme abstencionismo no es desinterés, sino desconfianza. Desconfianza en partidos, en líderes, en instituciones que por décadas han gobernado para las élites, dando la espalda a las necesidades del pueblo.
Sin embargo, hay una señal de esperanza. Por primera vez, la izquierda supera a la derecha en identificación política, aunque sea por un estrecho margen (21,9% vs. 21,1%). Este giro, aunque leve, es simbólico. Demuestra que los sectores populares comienzan a encontrar en las fuerzas progresistas una alternativa real, una promesa posible de justicia social.
A tres años de su mandato, Gustavo Petro mantiene una aprobación cercana al 40%, con un 38,7% entre quienes lo califican como “bueno” o “excelente”. Para un gobierno enfrentado a una oposición feroz, bloqueos institucionales y campañas mediáticas de desprestigio, este respaldo no es menor. Muestra que aún hay un núcleo sólido que cree en la apuesta del cambio.
Pero el reto está en convertir esa expectativa en resultados. Las prioridades ciudadanas son claras: salud, seguridad y corrupción. Tres frentes en los que el gobierno ha propuesto transformaciones, pero donde los avances no son suficientes ni visibles. Es imperativo que el Ejecutivo recupere iniciativa, eficacia y presencia territorial. No basta con la narrativa del cambio; se necesitan resultados, soluciones tangibles.
Es poco lo que se puede esperar de los múltiples grupos de izquierda que ya son tradicionales en la política electoral colombiana, pero pueden y van a surgir nuevas expresiones que con audacia y novedad, atraer a fuertes corrientes ciudadanas que se decidan por no confiar su fuerza a políticos de cualquier denominación y asuman la construcción de poder desde las bases.