Ciudadanía se prepara para definir el rumbo legislativo y presidencial
Con la llegada de enero, Colombia entra de lleno en un año electoral que pondrá a prueba la solidez de nuestra democracia y el poder de la voluntad popular. Durante este 2026, las y los colombianos tienen el compromiso de elegir a quienes ocuparán los 286 escaños del Congreso y la próxima fórmula presidencial.
El primer paso fundamental para asegurar el derecho a la representación terminó este 8 de enero, fecha límite para que las personas que cambiaron su lugar de residencia inscriban su cédula para las elecciones legislativas de marzo.
Un aspecto que resalta en esta contienda es el protagonismo de los Grupos Significativos de Ciudadanos y los movimientos sociales. El registrador nacional, Hernán Penagos, confirmó que para la Presidencia se recibieron cerca de 28 millones de firmas, una cifra que triplica lo registrado en 2022. Este aluvión de apoyos populares refleja un deseo profundo de participación política que desborda las estructuras tradicionales. La Registraduría tiene hasta el 21 de enero para certificar estos respaldos, garantizando que el pluralismo y las voces de base ciudadana tengan un lugar real en la competencia electoral.
El cierre de enero marcará el inicio oficial de la campaña presidencial y la entrada en vigor de la Ley de Garantías. A partir del 31 de este mes, quienes aspiren a la Casa de Nariño deberán reportar sus gastos bajo el sistema de “Cuentas Claras”. Esta medida es un pilar de la transparencia pública, permitiendo que la clase trabajadora y la opinión pública en general vigilen el origen de los recursos y eviten que el dinero de intereses corporativos nuble el interés general.
El cronograma avanza con paso firme hacia el domingo 8 de marzo, día en que se renovará el Poder Legislativo y se realizarán las consultas interpartidistas. En este contexto, la función de los jurados de votación —quienes serán sorteados desde inicios de enero— se vuelve sagrada. Estos ciudadanos no solo cumplen un deber legal, sino que actúan como guardianes de la voluntad de sus vecinos, asegurando que cada voto en las barriadas y veredas se respete íntegramente.
Finalmente, el 31 de mayo la ciudadanía regresará a las urnas para la primera vuelta presidencial. En caso de que ninguna propuesta alcance la mayoría necesaria para un mandato directo, la democracia colombiana vivirá una segunda vuelta el 21 de junio.
Este calendario electoral es más que una lista de fechas; es el mapa de una oportunidad histórica para que el pueblo colombiano reafirme su soberanía y elija un camino de equidad y justicia social para los próximos cuatro años.