“¿A dónde vamos? ¿Nos lanzamos al mar?”: temor y agotamiento en Gaza tras el plan israelí de tomar Ciudad de Gaza
Los habitantes de la Ciudad de Gaza viven horas de incertidumbre y desesperación tras el anuncio del gabinete de seguridad israelí de que tomará el control de la urbe más grande de la Franja. La medida, que podría obligar a un nuevo desplazamiento masivo, llega en un momento en que la población enfrenta hambre, destrucción y dos años de guerra ininterrumpida.
Aunque la decisión no tomó por sorpresa a muchos, algunos mantenían la esperanza de que no se concretara. Ahora, testimonios recogidos por la BBC reflejan la determinación de algunos de no abandonar sus hogares, incluso a riesgo de sus vidas.
“No repetiremos ese error. Que destruyan la casa sobre nuestras cabezas”, dijo Sabrine Mahmoud, quien asegura que no volverá a huir.
Otros, como Mohammed Imran, consideran que cambiar el término “ocupación” por “control” no altera la realidad de destrucción y desplazamiento. El activista Ehab al-Helou criticó duramente a Hamás: “Tengan piedad del pueblo. ¿Quiénes son ustedes para decidir sacrificarnos?”.
Una ciudad agotada y sin refugio seguro
Aseel Ghaben, periodista en Ciudad de Gaza, afirmó que la noticia cambió drásticamente el ánimo local. Pese a que el ejército israelí permitió recientemente la entrada de ayuda humanitaria, la posibilidad de otra evacuación despierta miedo y frustración.
Maghzouza Saada, de edad avanzada, se pregunta: “El sur no es seguro, Ciudad de Gaza no es segura, el norte no es seguro. ¿A dónde nos vamos? ¿Nos lanzamos al mar?”.
Um Saadi, madre de varios hijos, asegura haber evacuado 15 veces desde el inicio de la guerra. Sin alimentos ni medicinas, pidió a Hamás entregar a los rehenes israelíes para poner fin a la ofensiva.
Antes del conflicto, Ciudad de Gaza albergaba unas 775.000 personas en menos de 48 km², siendo una de las zonas más densamente pobladas del mundo. Hoy, gran parte de sus edificios están destruidos, miles de familias viven en tiendas de campaña y cerca de un millón de residentes podrían verse obligados a desplazarse al sur, según estimaciones de medios israelíes.
Rechazo internacional al plan israelí
La decisión de Israel ha provocado una oleada de condenas globales. Países como Alemania, Bélgica, España, Reino Unido, Países Bajos, Turquía y Australia, así como la Comisión Europea y la ONU, instaron a frenar la escalada bélica.
En un giro inédito, Alemania suspendió la exportación de material militar a Israel. Países Bajos se sumó al embargo, recordando que la ocupación y el desplazamiento forzado violan el derecho internacional.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió sobre una “peligrosa escalada” y convocó al Consejo de Seguridad a una reunión de emergencia. Desde Londres, el primer ministro Keir Starmer reiteró que su gobierno reconocerá el Estado palestino y alertó que la ocupación “solo provocará más derramamiento de sangre”.
Según filtraciones, el plan del primer ministro Benjamin Netanyahu contempla evacuar a la población antes del 7 de octubre, extender el control militar a toda la Franja e instaurar un gobierno de transición árabe sin representación palestina legítima.
La comunidad internacional teme que la medida agrave la crisis humanitaria y prolongue el ciclo de violencia en Medio Oriente.


