El sujeto fue identificado como residente de Modelia y excadete del Ejército. Las autoridades investigan si actuó por cuenta propia o como parte de un intento por silenciar al agresor.

Cristian Roberto Copajita Vargas es el hombre que aparece en un video golpeando al menor de 15 años que disparó contra el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay el pasado 7 de junio en Bogotá. La agresión, registrada mientras el adolescente era reducido por un policía en el parque El Golfito del barrio Modelia, ha suscitado interrogantes sobre la identidad y motivaciones del agresor civil.

Copajita, de 30 años, es oriundo de Madrid (Cundinamarca) y reside en Modelia, según confirmó una investigación del diario El Tiempo. El mismo día del atentado, aseguró a Noticias UNO que se encontraba en el parque escuchando el discurso de Uribe. Sin embargo, días después declaró en entrevista con City TV que desconocía que el político estuviera presente

y que su intervención fue la de un “ciudadano que quiso ayudar”.

“Yo trabajo en la esquina. Escuchamos los tiros y salí como loco. No me di cuenta de que era el senador. Yo lo agredí (al menor), pero no con la intención de callarlo. No tengo nada que ver en los hechos”, afirmó. Copajita también indicó que se presentó voluntariamente ante la Fiscalía para entregar su versión.

No obstante, su agresión ha generado sospechas sobre una posible intención de impedir que el menor proporcionara información clave. En el mismo video, otro hombre —aún no identificado— le propina una patada en la cabeza al joven justo cuando este empieza a hablar.

El Reporte Coronell reveló que en las redes sociales de Copajita hay publicaciones que sugieren su paso por el Ejército, con imágenes en la base militar de Tolemaida y menciones a la Escuela de Policía Militar. También aparecen fotografías con estética punk y mensajes de fuerte carga emocional y agresiva, como: “Sal, maldito demonio, sal ahora mismo. Quiero estallar, gritar, explotar, quiero matar”.

En otras publicaciones, Copajita se describe como paseador de perros en la zona y utiliza un lenguaje desafiante: “Soy su amo. Sigan pensando que no hago nada”.

Las autoridades analizan su perfil y su posible implicación en los hechos, aunque por ahora no hay elementos que lo vinculen directamente con la estructura criminal detrás del atentado. La Fiscalía deberá determinar si su actuar fue espontáneo o si formó parte de un intento deliberado por silenciar al autor del ataque.

Redacción

Yohana Urbano