Entre mutuas acusaciones se agrava la situación Colombia y Ecuador
El mandatario colombiano asegura que se han hallado cuerpos calcinados y explosivos en territorio nacional, mientras su homólogo ecuatoriano sostiene que las operaciones militares contra el narcotráfico se limitan a su propia jurisdicción.
La relación bilateral entre Colombia y Ecuador atraviesa su momento más crítico en décadas tras un intercambio directo de acusaciones entre los presidentes Gustavo Petro y Daniel Noboa. El jefe de Estado colombiano denunció este lunes que el país está siendo objeto de bombardeos provenientes del territorio vecino, señalando que los ataques no corresponden a grupos armados ilegales. Según el mandatario, se habrían hallado 27 cuerpos calcinados en la zona fronteriza, aunque hasta el momento no se han precisado las coordenadas exactas ni la fecha de estos eventos.
Por su parte, el presidente Daniel Noboa desestimó tajantemente las afirmaciones de su par colombiano. A través de canales oficiales y redes sociales, Noboa insistió en que las Fuerzas Armadas de Ecuador están ejecutando operativos contra estructuras “narcoterroristas” estrictamente dentro de su soberanía nacional. El mandatario ecuatoriano atribuyó la situación a un presunto descuido de la frontera por parte de Colombia, lo que habría permitido la infiltración de grupos criminales en su país.
Incertidumbre y hallazgos en el terreno
Pese a la contundencia de las declaraciones políticas, las autoridades militares colombianas mantienen una postura de cautela. El ministro de Defensa, Iván Velásquez, confirmó el hallazgo de un artefacto explosivo de aproximadamente 250 kilogramos en territorio colombiano, el cual habría caído el pasado 6 de marzo durante un operativo en la zona de frontera. Velásquez ordenó una investigación técnica para determinar con exactitud el origen del cilindro, diseñado para ser lanzado desde aviones militares, y pidió a la población civil mantenerse alejada de la zona por seguridad.
La situación en la frontera de casi 600 kilómetros es compleja. Organizaciones sociales y medios de comunicación locales han reportado desde febrero presuntas operaciones aéreas encubiertas que habrían afectado a laboratorios de procesamiento de drogas, pero también a comunidades rurales. El presidente Petro defendió que las familias en las zonas afectadas han optado por la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos por productos como café y cacao, y cuestionó que estas poblaciones queden expuestas a explosiones de origen desconocido.
Un conflicto de múltiples dimensiones
Esta escalada de tensión no es un hecho aislado, sino el punto álgido de una crisis que comenzó en enero con una disputa económica. Ecuador impuso un arancel del 30% a las importaciones colombianas alegando falta de reciprocidad en materia de seguridad, una medida que Colombia respondió con sanciones similares, llevando los gravámenes hasta el 50%. Este bloqueo comercial ya impacta sectores sensibles, como el acceso a medicamentos esenciales en el mercado ecuatoriano.
Analistas internacionales sugieren que el componente geopolítico, especialmente la relación de ambos países con Estados Unidos, juega un rol determinante. Mientras Noboa ha estrechado lazos militares con Washington para combatir el crimen organizado, Petro busca equilibrar su agenda interna de paz con las exigencias externas de lucha contra el narcotráfico.
Se espera que el próximo 24 y 25 de marzo, delegaciones de ambos gobiernos se reúnan en Quito bajo la mediación de la Secretaría de la Comunidad Andina (CAN). Este encuentro será fundamental para intentar restablecer los canales diplomáticos, hoy reducidos a mensajes en redes sociales, y para brindar claridad sobre las víctimas y los hechos militares reportados en la convulsa frontera común.