La comunidad califica como un “escandaloso despropósito” la inactividad en diversos frentes de trabajo, donde las excavaciones sin avance impiden el tránsito seguro y el acceso a las viviendas de las personas más vulnerables.

Una fuerte queja ciudadana ha surgido en contra de la empresa Empopasto debido a la presencia de excavaciones y cerramientos que, según los denunciantes, permanecen abandonados durante meses sin presentar avances significativos en la infraestructura. Los afectados señalan que, si bien comprenden la necesidad técnica de las intervenciones en las redes de servicios públicos, la inactividad prolongada se ha convertido en un obstáculo crítico que restringe el derecho a una movilidad segura, afectando especialmente a las personas de la tercera edad y ciudadanos con discapacidad. La comunidad manifiesta que estas obras, al estar aparentemente “tiradas”, generan taponamientos en los accesos a viviendas y locales comerciales, obligando a los peatones a realizar maniobras peligrosas para desplazarse entre el barro, el polvo y el riesgo inminente de accidentes.

Ante esta situación, los vecinos de los sectores perjudicados han solicitado una intervención inmediata de los entes de control para que se exija a los contratistas el cumplimiento estricto de los cronogramas de ejecución presentados inicialmente. La falta de señalización adecuada y el estancamiento de los trabajos no solo deterioran la calidad de vida en los barrios residenciales, sino que también incrementan los focos de inseguridad en los perímetros cerrados que quedan en penumbras o sin vigilancia. Los ciudadanos denuncian que la falta de respeto hacia el usuario es evidente cuando se mantienen vías bloqueadas por tiempos indefinidos sin una justificación técnica clara, convirtiendo lo que debería ser una mejora del servicio en un castigo diario para la población.

La exigencia hacia Empopasto es clara: se requieren soluciones prontas y una comunicación efectiva sobre la reanudación de las labores en los puntos críticos de la ciudad. Los habitantes de las zonas afectadas advierten que, de no obtener una respuesta institucional que garantice la liberación de las vías y la culminación de los arreglos, escalarán sus protestas ante la Personería Municipal y la Superintendencia de Servicios Públicos. Es imperativo que el desarrollo de la infraestructura urbana en la capital nariñense no pase por encima de los derechos fundamentales de movilidad y bienestar de sus habitantes, asegurando que las obras públicas se ejecuten bajo principios de eficiencia y respeto por la ciudadanía.

Redacción

Nicolé Santamaria