Divisiones personales amenazan la representación de las víctimas en el Congreso
A menos de un mes de las elecciones legislativas, la pugna entre Ingrid Betancourt y Sofía Gaviria pone en riesgo la estabilidad del partido y la continuidad de una lista integrada por sobrevivientes del conflicto armado.
La apuesta del partido Verde Oxígeno por consolidar una bancada de víctimas en el Senado de la República atraviesa sus horas más críticas. Lo que inició como una plataforma para dar voz a quienes han padecido el rigor de la guerra en Colombia, se ha transformado en un escenario de fuertes tensiones internas entre su directora, Ingrid Betancourt, y la cabeza de lista al Senado, Sofía Gaviria.
La controversia, que ahora escala hasta el Comité de Ética de la colectividad, surge por visiones contrapuestas sobre el ejercicio del liderazgo y el enfoque de la campaña. Mientras desde la dirección del partido se cuestionan las formas y el trato de Gaviria hacia otros integrantes, la candidata antioqueña señala un manejo “impositivo” por parte de Betancourt y denuncia cambios injustificados en las reglas de juego internas.
Este conflicto revive el fantasma de las divisiones pasadas en Oxígeno, que ya enfrentó las salidas de figuras como Humberto de la Calle y Daniel Carvalho. En esta ocasión, la estabilidad de la lista al Senado pende de un hilo: Gaviria ha planteado la posibilidad de una renuncia colectiva junto a otros integrantes si no se retira la queja ante el Comité de Ética y se garantizan procesos democráticos internos.