Un ejemplar de oso de anteojos fue captado en video mientras cruzaba nadando el espejo de agua, un suceso extraordinario que confirma el excelente estado de conservación del ecosistema en el corregimiento de El Encano.

Un ejemplar de oso andino, también conocido popularmente como oso de anteojos, fue captado recientemente en video mientras nadaba tranquilamente a través de la Laguna de La Cocha, en un hecho que ha sido calificado como un regalo de la naturaleza para el departamento de Nariño. El avistamiento se produjo en una de las zonas menos intervenidas del embalse natural, demostrando el buen estado de conservación de los ecosistemas circundantes y la presencia activa de esta “especie sombrilla” en el nudo de los pastos. Los testigos del suceso destacaron la majestuosidad del animal, que tras alcanzar la orilla con destreza, se internó rápidamente en la densa vegetación del bosque altoandino, recordando a los ciudadanos la responsabilidad compartida de proteger este santuario de flora y fauna que es orgullo de los nariñenses.

Expertos ambientales señalaron que, aunque el oso andino es un habitante natural de los páramos y bosques de la región, verlo interactuando de esta manera tan directa con el cuerpo de agua es un suceso poco común que facilita el monitoreo de la especie en el territorio. La presencia de este mamífero en las inmediaciones de La Cocha no solo impulsa el valor ecológico de la zona, sino que refuerza la necesidad de fortalecer los proyectos de conservación y educación ambiental. Este tipo de registros visuales son fundamentales para la ciencia ciudadana, ya que permiten identificar corredores biológicos activos y entender mejor el comportamiento de una especie que se encuentra bajo niveles de vulnerabilidad debido a la expansión de la frontera agrícola.

Tras la difusión de las imágenes, las autoridades ambientales han invitado a los turistas y residentes del corregimiento de El Encano a mantener una distancia prudente en caso de nuevos encuentros y a evitar cualquier tipo de perturbación que pueda poner en riesgo la integridad del animal. Se ha enfatizado en que la protección de este santuario no solo garantiza la supervivencia del oso, sino también la pureza de las fuentes hídricas que abastecen a la región. El avistamiento de este majestuoso habitante del bosque refuerza el compromiso de la “Ciudad Sorpresa” y sus alrededores con la preservación de la vida silvestre, asegurando que el oso andino siga recorriendo libremente los paisajes emblemáticos de nuestra geografía.

Redacción

Nicolé Santamaria