Óscar Naranjo descarta candidatura presidencial
El exvicepresidente y general en retiro enfatizó que el país requiere liderazgos con conexión emocional y voluntad política para implementar la paz, alejados de las dinámicas de espectáculo que dominan la escena electoral actual.
El exvicepresidente y exdirector de la Policía Nacional confirmó oficialmente que no buscará la Presidencia de la República, cerrando la puerta a las especulaciones que lo situaban como una figura clave para diversos sectores. Su decisión, según explicó, nace de una profunda reflexión sobre la necesidad de que la política sea un factor de unidad y un motor de respeto por los valores democráticos, más allá de las ambiciones personales.
Con una visión crítica sobre el estado actual de las campañas, Naranjo lamentó que la contienda electoral se asemeje hoy más a un “reality show” que a un espacio de debate serio sobre los desafíos estructurales que enfrenta la sociedad. Para el exoficial, el éxito de cualquier proyecto político que busque transformar las realidades del país radica en establecer un vínculo emocional genuino con la ciudadanía. En ese sentido, advirtió que es un error intentar construir país basándose únicamente en etiquetas o ataques superficiales que solo profundizan la división entre los colombianos.
Sobre la política de “Paz Total”, señaló que, aunque nació bajo una premisa de buena fe, ha pecado de ingenuidad, lo que ha derivado en resultados insuficientes para las comunidades. No obstante, recordó que la responsabilidad de los tropiezos en la pacificación del país es compartida, señalando que tanto el actual gobierno como los anteriores han fallado por una preocupante falta de voluntad política para cumplir lo pactado.
Pese a que su nombre no figurará en el tarjetón el próximo 31 de mayo, Naranjo no se retira de la vida pública. El general en retiro manifestó que se mantendrá atento para aportar su experiencia y conocimiento en seguridad ciudadana si el país requiere su concurso. Su compromiso, aseguró, estará con cualquier propuesta que garantice el cumplimiento estricto de la Constitución, reforzando la idea de que la defensa del orden democrático y el bienestar colectivo debe estar por encima de la figuración electoral.