Cuatro soldados perdieron la vida y siete más resultaron heridos
Las autoridades atribuyen la acción al ELN, en un hecho que evidencia la fragilidad del orden público y la urgencia de proteger la vida en las regiones más golpeadas por el conflicto.
En la noche de este jueves, el sonido de las explosiones interrumpió la calma en el corregimiento de Juncal, jurisdicción del municipio de Aguachica, al sur del Cesar. El Batallón Ricaurte fue blanco de un ataque que dejó un saldo profundamente doloroso, cuatro soldados fallecidos y siete uniformados heridos. Este suceso representa, ante todo, una tragedia humana para las familias de estos jóvenes, quienes en su mayoría provienen de sectores populares y se encuentran en la primera línea de una confrontación que sigue cobrando vidas vulnerables.

Según los reportes preliminares, el ataque se ejecutó mediante el uso de artefactos explosivos y, presuntamente, el empleo de drones, seguido por hostigamientos con ráfagas de fusil. Los siete uniformados que resultaron heridos fueron trasladados de urgencia a centros médicos de la región, donde el personal sanitario trabaja para estabilizarlos. Mientras tanto, en la base militar se reportaron daños de consideración en la infraestructura, afectando instalaciones que forman parte del patrimonio público destinado a la seguridad de la zona.
El almirante Francisco Cubides, comandante de las Fuerzas Militares, señaló de manera directa al Frente Camilo Torres Restrepo, del Ejército de Liberación Nacional (ELN), como responsable de lo que calificó como una acción contra las unidades que se encontraban en el lugar. Aunque las tropas intentaron repeler la agresión, la naturaleza del ataque con explosivos dificultó la reacción inmediata. En este momento, unidades del Ejército permanecen en el área realizando labores de aseguramiento para proteger a la población civil aledaña y evitar nuevos incidentes.