A solo 15 días del cierre de inscripciones, la falta de garantías y la incertidumbre jurídica ponen en riesgo la participación de líderes elegidos por el pueblo en la consulta interna.

Una carrera contra el reloj y contra la burocracia enfrenta hoy el proyecto político más importante de la izquierda colombiana. A tan solo 15 días de que venza el plazo legal para la inscripción de listas al Senado y Cámara de cara a las elecciones legislativas de marzo de 2026, el Pacto Histórico se encuentra en un limbo jurídico que muchos califican como una jugada para impedir la consolidación del Frente Amplio.

La situación es crítica y genera un rechazo contundente entre las bases: la colectividad aún no cuenta con la personería jurídica unificada, un requisito formal que hoy tiene en vilo la voluntad popular expresada el pasado 26 de octubre.

El riesgo de ignorar la democracia interna

La gravedad del asunto radica en que nadie sabe qué pasará con los ganadores de la consulta interna, un ejercicio democrático que legitimó a nuevos y antiguos liderazgos.

Figuras de la Colombia Humana y el progresismo, que ganaron su derecho a ser elegidos en las urnas, hoy ven amenazada su participación por trámites de escritorio.

Impedir su inscripción sería desconocer el mandato de miles de votantes que ya los eligieron como sus representantes para la contienda electoral.

Sectores alternativos exigen celeridad a las autoridades electorales y voluntad política para no bloquear el derecho de participación de una fuerza política que representa a millones de colombianos. La pregunta que queda en el aire es: ¿Se permitirá que el tecnicismo jurídico triunfe sobre la democracia participativa?

Redacción

Camila Lopez