Ecuador en crisis: protestas se agudizan tras eliminación de subsidios y emergen denuncias contra el gobierno de Noboa
Ecuador completa más de tres semanas de protestas nacionales en medio del estado de excepción decretado por el presidente Daniel Noboa. La crisis social y política estalló tras la eliminación de los subsidios al diésel, medida que ha provocado bloqueos, movilizaciones masivas y denuncias de violaciones a los derechos humanos.
El conflicto se originó el pasado 12 de septiembre, cuando Noboa firmó el Decreto Ejecutivo 126, con el cual puso fin a un subsidio estatal al diésel vigente desde 1974. El gobierno sostiene que la eliminación de ese gasto permitirá reducir el déficit fiscal y ahorrar más de 1.100 millones de dólares anuales para destinarlos a inversión social. Sin embargo, la decisión causó un aumento inmediato del 55,5 % en el precio del combustible, lo que desató una oleada de rechazo en amplios sectores de la población.
La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), junto con sindicatos y movimientos sociales, lidera las protestas y exige al Ejecutivo retractarse del decreto. Argumentan que el fin de los subsidios golpea directamente a los sectores más vulnerables, encareciendo el transporte, la producción campesina y el costo de vida en general.
Aunque el gobierno de Noboa anunció compensaciones económicas para transportadores y productores, los manifestantes consideran que estas medidas son insuficientes y exigen un diálogo directo con garantías.
Ante la magnitud de las movilizaciones, el Ejecutivo declaró estado de excepción en siete provincias: Carchi, Pichincha, Imbabura, Azuay, Cotopaxi, Bolívar y Santo Domingo. No obstante, el escenario se ha vuelto más tenso con reportes de enfrentamientos, bloqueos viales y operativos militares y policiales.
La Alianza por los Derechos Humanos de Ecuador ha registrado al menos 183 vulneraciones a los derechos fundamentales desde el inicio de las protestas, incluyendo detenciones arbitrarias, agresiones físicas y uso excesivo de la fuerza. Organismos sociales y académicos han pedido respeto a la protesta social y han advertido sobre una posible escalada represiva.
Analistas consultados coinciden en que la crisis no es solo económica, sino también política y social. Señalan que la medida de Noboa reavivó el descontento acumulado por la desigualdad y la falta de confianza en las instituciones. Si el gobierno no habilita espacios de negociación efectivos, advierten, el conflicto podría agravar la inestabilidad nacional y debilitar la gobernabilidad del presidente, quien apenas cumple su primer año de mandato.
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