El presidente Gustavo Petro elevó duramente el tono contra Estados Unidos al denunciar que ese país estaría utilizando fuerza militar de manera “ilegítima” en el Caribe, en presuntas operaciones no autorizadas por el derecho internacional. La acusación surge tras la destrucción de una lancha en aguas cercanas a Venezuela, que, según Petro, era de origen colombiano y transportaba ciudadanos colombianos.

“El último barco bombardeado era colombiano, con ciudadanos colombianos dentro”, afirmó el mandatario, quien calificó las operaciones de Washington como parte de una “guerra por el petróleo” y no como acciones contra el contrabando, como han sugerido fuentes militares estadounidenses. Petro también advirtió que estas acciones “deben ser detenidas por la comunidad internacional” al poner en riesgo la estabilidad de América Latina y el Caribe.

Desde Washington, voceros del gobierno estadounidense rechazaron las acusaciones y las tildaron de “infundadas y reprochables”, aunque evitaron pronunciarse directamente sobre el incidente señalado por Petro.

El presidente colombiano insistió en su reclamo y exigió claridad sobre el operativo militar:
“Que la Casa Blanca nos dé la información sobre las personas que han muerto por misiles de Estados Unidos, para saber si mi información es infundada”, cuestionó.

Según Petro, en las últimas semanas varias embarcaciones han sido destruidas en el área del Caribe, dejando al menos veinte personas fallecidas. Para el mandatario, se estaría configurando un “nuevo escenario de guerra” que amenaza la soberanía regional.

En medio de la controversia, Petro expresó su respaldo al proyecto impulsado por los senadores demócratas Adam Schiff y Tim Kaine, quienes buscan limitar el uso unilateral de la fuerza militar por parte del presidente de Estados Unidos sin autorización del Congreso.
“El Congreso no ha autorizado estos ataques. Son ilegales y arriesgan involucrar a EE.UU. en otra guerra”, citó Petro de las declaraciones de Schiff.

“Estoy ahora en reunión con gobiernos europeos y diré lo mismo: se ha abierto un nuevo escenario de guerra en el Caribe”, concluyó el presidente, reiterando su llamado a que las familias de las víctimas se pronuncien y busquen justicia internacional.

La posición del jefe de Estado colombiano refuerza su discurso latinoamericanista y de defensa de la soberanía regional, mientras escala una tensión diplomática que podría tener implicaciones geopolíticas en todo el hemisferio.

Redacción

Dayanna Pabon