Las Fuerzas de Defensa de Israel detuvieron esta semana a los integrantes de la Flotilla Global Sumud (GSF), un convoy humanitario integrado por más de 500 activistas internacionales que intentaban romper el bloqueo a Gaza y entregar ayuda directa a la población. Entre los retenidos se encontraba la activista climática sueca Greta Thunberg, hecho que desató una ola de reacciones en distintos países.

La flotilla, compuesta por 42 embarcaciones que partieron desde Barcelona y otros puertos del Mediterráneo, fue interceptada a unas 70 millas náuticas de la Franja. Según los organizadores, las embarcaciones fueron atacadas con cañones de agua e incluso embestidas, aunque no se registraron heridos. Videos difundidos por la GSF muestran los momentos de la operación militar.Los activistas fueron trasladados al puerto de Ashdod, donde comenzó un proceso de deportación. Entre los detenidos se encuentran legisladores de España e Italia, personal médico, estudiantes y defensores de derechos humanos.Las reacciones internacionales fueron inmediatas. En Europa, se realizaron protestas en Italia, Grecia, Turquía y el Estado español. En América Latina, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, exigió la repatriación de seis ciudadanos mexicanos y denunció la detención como arbitraria, mientras que la UNAM pidió la liberación de una de sus estudiantes.Desde Colombia, el presidente Gustavo Petro calificó la intercepción como un “crimen internacional” y anunció la expulsión de la delegación diplomática israelí y la cancelación del tratado de libre comercio con ese país. Turquía, Francia y otras naciones también expresaron su rechazo.Los organizadores de la GSF recalcaron que su objetivo era exclusivamente humanitario, al entregar ayuda directamente a la población civil sin pasar por los canales controlados por Israel. La ONU ha advertido que Gaza enfrenta niveles alarmantes de hambre y describió la situación como una hambruna “provocada por el hombre”.

Redacción

Dayanna Pabon