Petro denuncia dominio uribista de las cortes y anuncia reestructuración de la coalición de gobierno
La elección de Carlos Camargo como nuevo magistrado de la Corte Constitucional provocó un contundente pronunciamiento del presidente Gustavo Petro, quien señaló que “la coalición de gobierno en el Senado se rehace por completo” y que su “objetivo cambia”.
En un extenso mensaje publicado en su cuenta oficial en X, el mandatario no solo confirmó la ruptura de alianzas con algunos sectores políticos, sino que también acusó un intento histórico de control de la justicia por parte del uribismo.
“No aposté a dominar la Corte, es imposible”, afirmó el jefe de Estado, en referencia a las acusaciones según las cuales habría presionado al Senado para imponer a María Patricia Balanta como magistrada. Petro aseguró que su gobierno solo ha presentado dos ternas, mientras que las demás han sido propuestas por “cuatro gobiernos del uribismo” y otras instancias judiciales. En su mensaje, afirmó que esas mayorías históricas en la Corte impidieron una verdadera paz, debilitaron el Estado Social de Derecho y fortalecieron cortes “ultraconservadoras”.
La reacción del presidente se produce tras la derrota de Balanta, quien obtuvo 41 votos frente a los 62 que consolidaron la elección de Camargo, exdefensor del Pueblo durante el gobierno de Iván Duque. Petro afirmó que no confiaba en el nuevo magistrado, a quien señaló por su silencio frente a violaciones de derechos humanos y críticas a las élites regionales de Córdoba: “No confío en el que se silencó ante el fascismo, el que no protestó contra el asesinato de los jóvenes”, afirmó.
La elección de Camargo, respaldada por los partidos Conservador, Liberal, de la U y Cambio Radical, desató una serie de consecuencias inmediatas dentro del Ejecutivo. Tres ministros fueron llamados a renunciar: Antonio Sanguino (Trabajo), Julián Molina (TIC) y Diana Marcela Rojas (Comercio), en medio de una lectura según la cual sus partidos no cumplieron con el respaldo al gobierno en la votación decisiva.
El presidente también señaló que su último año de mandato no es lo que está en juego, sino “los próximos ocho años de la sociedad colombiana”. Afirmó que lo ocurrido en el Senado define si el país avanza hacia una democracia plena o si retrocede hacia una “gobernanza paramilitar”. El mandatario insistió en que su proyecto político se mantendrá con quienes no lo “traicionaron” en esta votación.
Gustavo Petro
@petrogustavo
Lo que ha sucedido respecto a la elección del magistrado Camargo, no tiene que ver con mi gobierno.
No aposté a dominar la Corte, es imposible. Solo presenté dos ternas para que se eligiera en el senado 2 magistrados de 9 en total, la mayoría ternados por pasados gobiernos y cortes. Ese pasado contiene cuatro gobiernos del uribismo que pidieron controlar las cortes y la cúspide de la Justicia, y por eso se reeligieron solo ellos, y cerraron la reelección para los demás.
Todo el siglo fue dominado por el uribismo, yo solo llevo 3 años, y se me hace tamaña acusación falsa; el dominio uribista de Colombia en el siglo XXI, no solo impidió hacer una paz grande, no solo detuvo la construcción del Estado Social de Derecho, como ordenaba la Constitución de 1991, sino que se amplió la desigualdad social como nunca, nos condenaron a la violencia, y se generaron unas cortes ultraconservadoras, mancilladas por el cartel de la toga y el clientelismo judicial y que no congenian con el Estado Social de Derecho, sino con un Estado de Derecho vacío de pueblo.
Lo que me jugaba no era mi ultimo año de gobierno, sino era la sociedad la que se jugaba los próximos 8 años; nos jugábamos si avanzamos a una democracia plena o nos devolvemos a los años del crimen desde el estado y la impunidad: la gobernanza paramilitar.
Dicen que Córdoba se siente orgullosa con lo acontecido en el senado. No es cierto.
Córdoba esta llena de fosas comunes que generó una élite terrateniente que decidió quitar la tierra, matar estudiantes y profesores. Nadie de esa élite habló en contra del genocidio cordobés, ni siquiera el que fue defensor del pueblo del gobierno Duque.
Por eso no confío en Camargo para defender la Constitución de 1991, no confió el que se silenció ante el fascismo, el que no protestó contra el asesinato de los jóvenes, ni en el gobierno Uribe, más de seis mil inocentes, ni ante el encarcelamiento de los 3.000 jóvenes por los fiscales de Duque, muchos de esos fiscales, entregados a las mafias. Que Camargo tenga su segunda oportunidad, el verá si la aprovecha en pos de un estado social de derecho y yo me equivoque.
Por ahora mis aliado(a)s solo serán los y las que supieron en que consistía la elección y no decidieron el camino de la traición al presidente y al proyecto democrático.