Una nueva reunión de líderes de los partidos tradicionales y precandidatos presidenciales de centroderecha está convocada para esta noche en la residencia del expresidente César Gaviria.

El objetivo: avanzar en la conformación de una gran coalición política que enfrente al bloque de izquierda en las elecciones de 2026. No obstante, la falta de cohesión interna en las bancadas parlamentarias amenaza con debilitar el alcance real de estas conversaciones.

Aunque las direcciones nacionales de los partidos Liberal, Conservador, La U y Cambio Radical buscan alinear sus fuerzas, en la práctica, sus congresistas han actuado con independencia, incluso desatendiendo las órdenes partidistas. Esto ha derivado en sanciones internas, como la pérdida de voz y voto, pero también en una creciente percepción de debilitamiento del liderazgo de las cúpulas.

Esta fragmentación podría incidir en tres decisiones clave del Congreso: la elección del nuevo magistrado de la Corte Constitucional, el debate del presupuesto nacional para 2026 y la discusión de la nueva reforma tributaria, que contempla un monto de $26,3 billones.

A la reunión de esta noche asistirán figuras como Mauricio Cárdenas, David Luna, Juan Daniel Oviedo, Enrique Peñalosa y Mauricio Gómez Amín, quienes solicitarán flexibilizar los tiempos para definir una lista reducida de precandidatos que se medirán en una consulta interpartidista prevista para marzo de 2026.

Sin embargo, el proceso ha estado marcado por desacuerdos internos. Cambio Radical, por ejemplo, no estará presente en la cita de esta noche, en parte por la molestia del exvicepresidente Germán Vargas Lleras frente a la posibilidad de que la candidata respaldada por sectores afines al Gobierno, María Patricia Balanta, sea elegida como nueva magistrada de la Corte Constitucional.

El Gobierno, a través del ministro del Interior Armando Benedetti, ha adelantado gestiones para asegurar el respaldo a Balanta, lo que ha sido interpretado por sectores de la oposición como un intento por reforzar la presencia oficialista en el alto tribunal. El presidente Gustavo Petro ha advertido que esta elección “definirá todo el cuadro de alianzas en el Congreso”.

Las fisuras en las bancadas también se evidencian en el tratamiento del proyecto de reforma tributaria. Aunque las directivas de los partidos han expresado su desacuerdo con la iniciativa, varios congresistas muestran apertura a negociarla, especialmente si implica un aumento del gasto público con impacto en sus regiones.

A todo esto se suma el descontento de varios legisladores por no ser incluidos en las conversaciones de la coalición. Algunos han manifestado desconocer los alcances de las negociaciones lideradas por Gaviria, Cepeda, Vega y Roldán, lo que podría comprometer la viabilidad de una alianza electoral si no se garantiza el respaldo de las estructuras regionales.

En palabras de un senador liberal: “César Gaviria no controla la bancada. En el Senado están divididos en tres y en la Cámara son afines a Petro”. Este escenario confirma que, más allá de los acuerdos entre líderes, el verdadero poder político reside en las regiones y en los votos que puedan movilizar los congresistas.

En un contexto donde la izquierda mantiene una base electoral consolidada, los esfuerzos de la centroderecha por unificarse enfrentan no solo al adversario común, sino también a la necesidad urgente de resolver sus propias divisiones internas.

Redacción

Victoria Ricaurte