En una nueva maniobra que profundiza su alineamiento incondicional con el gobierno israelí, la administración de Donald Trump anunció este viernes que denegará o revocará las visas de funcionarios palestinos que planeaban asistir a la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.

El anuncio fue hecho por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien culpó a los representantes palestinos de “socavar los esfuerzos de paz”, mientras atacaba el intento legítimo del pueblo palestino por alcanzar el reconocimiento internacional de su Estado. Esta medida sin precedentes contradice el papel que le corresponde a Estados Unidos como país anfitrión de la ONU, donde se espera que garantice el acceso diplomático de todos los miembros y observadores, sin distinciones políticas.

La decisión llega en un momento clave, cuando Francia lidera una nueva iniciativa internacional para avanzar en el reconocimiento de un Estado palestino. Actualmente, 147 de los 193 países miembros de la ONU —incluyendo a España y la totalidad de América Latina, con excepción de Panamá— ya reconocen formalmente al Estado palestino, lo que demuestra un consenso creciente a favor de los derechos nacionales palestinos.

Sin embargo, el gobierno de Trump ha mantenido una política hostil hacia cualquier avance en ese sentido, reforzando su apoyo absoluto a las posiciones más extremas del gobierno israelí. El primer ministro Benjamín Netanyahu continúa rechazando la solución de dos Estados, que prevé la coexistencia de un Estado palestino independiente junto a Israel, con Jerusalén Este como su capital, una fórmula avalada durante décadas por la comunidad internacional.

Netanyahu ha calificado este reconocimiento como una “recompensa al terrorismo”, en referencia a Hamás, ignorando deliberadamente el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación. Desde el ataque del 7 de octubre de 2023, las represalias israelíes han cobrado la vida de más de 63.000 personas en Gaza, según el Ministerio de Salud local, en lo que diversas organizaciones internacionales han calificado como una catástrofe humanitaria sin precedentes.

Pese a la compleja situación interna entre Hamás en Gaza y Fatah en Cisjordania, la Autoridad Palestina (AP), encabezada por Mahmud Abás, y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), siguen siendo los interlocutores reconocidos en foros internacionales. La OLP, con estatus de observador en la ONU desde 1974, tiene derecho a participar en las sesiones, aunque no cuenta con voto.

La oficina de la AP calificó la decisión estadounidense como una clara violación del derecho internacional y del Acuerdo de la Sede de la ONU, que prohíbe al país anfitrión impedir el acceso de representantes, independientemente de sus relaciones bilaterales.

La ONU, por su parte, expresó su preocupación. Su portavoz, Stéphane Dujarric, subrayó la importancia de que todos los miembros y observadores permanentes estén representados en la Asamblea, especialmente considerando la relevancia del próximo encuentro centrado en la solución de dos Estados, convocado por Francia y Arabia Saudita.

A esta nueva oleada de reconocimiento del Estado palestino se han sumado también países como Reino Unido, Canadá y Australia, que planean formalizar su apoyo en la próxima sesión. La comunidad internacional parece decidida a avanzar en el camino hacia una paz justa y duradera, basada en el respeto de los derechos del pueblo palestino, pese a los intentos de bloqueo diplomático por parte del gobierno estadounidense.


Redacción

Victoria Ricaurte