Tras tres días de desabastecimiento, varias estaciones de servicio en municipios del sur de Nariño retomaron gradualmente sus operaciones este martes, reactivando la distribución de combustibles en una región que experimentó restricciones significativas en la movilidad y en diversas actividades económicas.

Durante el fin de semana y parte del inicio de la semana, habitantes de municipios como Ipiales, Túquerres, Cumbal, Guachucal, entre otros, reportaron dificultades para acceder al suministro de gasolina y ACPM. La situación generó largas filas en las estaciones habilitadas, compras anticipadas y una notable afectación al transporte público, al comercio y a las actividades agrícolas, pilares fundamentales de la economía regional.

La interrupción en el abastecimiento estuvo relacionada con aspectos logísticos derivados de la Resolución 40177 del Ministerio de Minas y Energía, que establece condiciones específicas para la distribución de combustible legal en zonas de frontera. Esta medida ha sido objeto de discusión en distintos espacios, debido a su impacto en la cadena de suministro y a los desafíos geográficos que representa el traslado del producto desde centros de acopio autorizados, especialmente en épocas de alta demanda o restricciones climáticas.

Fuentes locales confirmaron que, gracias a esfuerzos coordinados entre distribuidores, autoridades locales y transportadores, ya se ha iniciado la reactivación paulatina del servicio. Algunas estaciones comenzaron a recibir combustible en la mañana del martes, permitiendo atender parte de la demanda acumulada. No obstante, se prevé que la normalización total del suministro pueda tardar algunos días, mientras se estabiliza la logística en toda la zona sur del departamento.

Los operadores han reiterado el llamado a la comunidad para hacer un uso racional del combustible disponible, evitando la sobrecompra o el almacenamiento inadecuado. Así mismo, se mantienen activos los canales de información entre autoridades municipales y entes reguladores para hacer seguimiento a la evolución de la distribución y prevenir nuevos episodios de desabastecimiento.

Este tipo de situaciones ha renovado el debate sobre la infraestructura de distribución de hidrocarburos en zonas de frontera y la necesidad de fortalecer la capacidad logística para garantizar el acceso equitativo y oportuno a los recursos energéticos, especialmente en contextos rurales y de difícil acceso como los que caracterizan al sur de Nariño.

Redacción

Nicolé Santamaria