La Fiscalía General de la Nación impuso medidas cautelares con fines de extinción de dominio sobre tres bienes que habrían sido utilizados como parte de la infraestructura logística de una organización criminal conocida como “Los Gallegos”, dedicada al tráfico de migrantes en el suroccidente de Colombia.

Los inmuebles afectados —un parqueadero, un hotel y un restaurante ubicados en el municipio de Ipiales (Nariño)— fueron objeto de embargo, secuestro, suspensión del poder dispositivo y toma de posesión por parte de las autoridades. De acuerdo con las investigaciones, estos espacios eran utilizados para alojar, ocultar y movilizar extranjeros, en su mayoría ciudadanos venezolanos, que ingresaban al país de manera irregular y que eran trasladados hacia Ecuador, Perú y Chile.

Según el informe oficial, la Fiscalía documentó al menos 30 eventos en los que los propietarios de estos bienes habrían recibido considerables sumas de dinero por permitir la salida clandestina de buses con migrantes irregulares. En uno de los operativos se logró la interceptación de un vehículo que transportaba a 31 personas, quienes no contaban con la documentación legal requerida. Estas personas tenían como destino países del sur del continente, utilizando a Colombia como paso de tránsito.

El material probatorio también indica que el hotel funcionaba como sitio de alojamiento para los migrantes, y que su propietaria tendría vínculos directos con los cabecillas de la organización. Por su parte, el parqueadero servía como punto de embarque de buses que salían de forma clandestina, principalmente hacia el puente internacional de Rumichaca, y otras rutas ilegales hacia la frontera con Ecuador.

Este golpe contra la red “Los Gallegos” se enmarca en la estrategia nacional para combatir el tráfico de migrantes y afecta directamente las finanzas y la operación de organizaciones que lucran con la vulnerabilidad de personas en condición de tránsito irregular.

La Fiscalía reiteró su compromiso con la protección de los derechos humanos de los migrantes y la lucha contra estructuras delictivas que se benefician de este fenómeno global.

Redacción

Dayanna Pabon