Nuevo frente de disidencias de las Farc activa alertas en el sur
La estructura “Andrés Patiño” anunció su presencia en ocho municipios del Macizo Colombiano, generando preocupación por posibles enfrentamientos con el ELN.
La aparición de un nuevo frente armado en el Macizo Colombiano ha encendido las alarmas entre autoridades y organizaciones defensoras de derechos humanos. En un reciente comunicado, la estructura Andrés Patiño, disidencia de las Farc, informó sobre su ingreso a ocho municipios del sur del Cauca, una región históricamente afectada por la presencia de grupos armados ilegales.
Los municipios mencionados por el grupo son Bolívar, Sucre, Almaguer, La Vega, Rosas, La Sierra, San Sebastián y Santa Rosa, todos con fuerte influencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN), lo que incrementa el riesgo de confrontaciones directas entre facciones armadas.
Leonardo González, director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), advirtió que la superposición de actores armados ilegales en la región podría derivar en choques armados con consecuencias graves para la población civil.
“Lo que está ocurriendo en el Cauca es igual de grave que lo que ya hemos visto en el Catatumbo. Están intentando imponer dictaduras locales a sangre y fuego bajo la excusa de proteger a las comunidades”, afirmó.
Indepaz señaló que la incursión más reciente de esta estructura tuvo lugar en el corregimiento La Carbonera, municipio de Bolívar, donde se registraron combates con el ELN que dejaron dos personas muertas —entre ellas un menor de edad— y una más herida.
Ante este escenario, González reiteró el llamado al Gobierno Nacional para una respuesta integral que vaya más allá del despliegue militar.
“Se necesita inversión social, diálogo directo con las comunidades, garantías de derechos humanos y una estrategia de paz territorial que atienda las raíces del conflicto”, puntualizó.
La región del Macizo Colombiano continúa siendo una de las zonas más sensibles en materia de seguridad, donde la presencia estatal ha sido históricamente limitada, y donde las comunidades reclaman con urgencia una política que privilegie la vida, el desarrollo y la paz duradera.