La Unidad de Restitución de Tierras (URT) ha marcado un hito trascendental en la historia de la reparación a víctimas en Colombia, consolidando una nueva frontera de la restitución que trasciende el ámbito rural para arraigarse en el corazón de las ciudades. En Pasto, se escribió un capítulo inédito con la entrega de los primeros proyectos productivos en suelo urbano.

Liderada por el Director Nacional, Mayor Giovani Yule, junto a la directora territorial de Nariño, Estefany Checa, esta iniciativa ha permitido que siete familias restituidas, golpeadas por el conflicto armado, reciban el apoyo necesario para fortalecer sus emprendimientos y labrar un futuro sostenible. Este avance no solo es un cumplimiento legal, sino una declaración de que la restitución es un motor de desarrollo económico y social, adaptándose a las realidades de la diáspora interna que dejó la violencia.

Este paso importante se enmarca en la Ruta Individual, estrategia impulsada por el Gobierno del presidente Gustavo Petro, cuyo objetivo es garantizar un acompañamiento integral, fortalecimiento productivo y la sostenibilidad a largo plazo de las familias afectadas. Los proyectos inaugurados en Pasto son tan diversos como esperanzadores, en sectores clave como la gastronomía, manofactura, peluquería, diseño y el sector automotriz. Esta diversificación no es casual; responder a la necesidad de impulsar las economías locales y convertir a Nariño en un territorio pioneroen la construcción de paz desde lo económico. Al transformar la violencia en capital productivo, la URT no solo entrega un derecho, sino una herramienta de empoderamiento y autonomía, demostrando que la cicatrización de las heridas del conflicto se logra a través de la esperanza y el esfuerzo materializado en emprendimientos propios y sostenible.

El impacto de esta gestión en Nariño es solo el comienzo de una reparación a gran escala. La proyección de la Unidad de Restitución de Tierras es ambiciosa: se espera beneficiar a un total de 62 familias en la región con una inversión que supera los 33.300 millones de pesos.

La entrega de estos proyectos productivos urbanos en Pasto es un testimonio de cómo la restitución de tierras y bienes se ha convertido en un mecanismo efectivo para impulsar el desarrollo, la inclusión y la transformación de vidas, fortaleciendo el tejido social y económico de las regiones más afectadas por el conflicto en Colombia.

Redacción

Maria Fernanda Diaz