24/07/2024

Nariño | Palabras del presidente Gustavo Petro durante el cierre de la XXVII sesión de la Mesa de Concertación de los pueblos Pastos y Quillasingas en Nariño

Este es un Gobierno que gobierna con el movimiento social, con el pueblo, no contra el pueblo y en esa medida el ejemplo en concreto, en la práctica, tenemos que darlo, no sólo el discurso; y el lugar donde podemos darlo se llama el departamento de Nariño, con su diversidad, por donde comienza Colombia -no por donde termina- y por donde ahora va a comenzar la historia del pueblo colombiano, en su versión más democrática, más sublime, más diversa, más pacífica de todas.

Bueno, no es la primera vez que estamos aquí; en campaña, después, ahora, se va haciendo una especie de línea consecutiva de las promesas que son palabras y de los hechos, que es lo que se debe presentar ahora.

En realidad, con las comunidades aquí presentes, se ha logrado una mayor ejecución que en el resto del país, pero falta; y esa falta tiene que ver con muchos aspectos que es bueno analizar -no sé si el frío de la tarde lo permita- pero es importante para determinar los pasos a seguir en estos 26 meses que quedan, que son fundamentales.

Cuando aquí ustedes se reúnen, toman el talante de decidir, incluso de decidir sobre el Gobierno. Cuando un pueblo se coloca en el talante de decidir sobre un gobierno o sobre las instituciones del Estado, se coloca en algo que se llama ‘Poder constituyente’. ¡Ha comenzado el Poder constituyente en Colombia!

No es, como dicen los periodistas, la Asamblea (constituyente), eso es otra cosa, lo han confundido, por falta de lectura. El ‘Poder constituyente’ es un talante de la población, cuando un pueblo decide gobernar.

En Colombia, alertas de esa Constitución, en Constituyente del pueblo y del Poder constituyente, ya se venían presentando desde hace tiempos; pero, fundamentalmente, en el gran estallido social que mostró otro pueblo colombiano, que desnudó en su capacidad sanguinaria a la oligarquía colombiana, que no fue capaz de dialogar sino de matar.

Y que continuó con el triunfo electoral, por primera vez en la historia de Colombia, de un Gobierno, no sólo progresista, sino perteneciente al pueblo de Colombia, que lo hizo elegir; porque nosotros no nos elegimos por arte de magia o del dinero, como se eligen los otros, sino por decisión de ustedes.

Por eso ustedes son Poder constituyente, ahora se trata de que esa promesa se vuelva realidad, es decir, que el cambio no sea una palabra más, sino que sea una realidad.

En eso es que estamos ahora y por eso es que se necesita más el Poder constituyente del pueblo, porque en realidad nos están acorralando, todos los días, tratando de que el presidente se acobarde ante la ofensiva mediática a la cual yo ya estoy acostumbrado.

Watergate, al revés

En la Alcaldía de Bogotá todos los días hacían lo mismo y resulta que la Alcaldía de Bogotá, de la Bogotá Humana, puede presentar los hechos más contundentes a favor del pueblo bogotano que hasta el momento se han presentado.

No les gustó que bajáramos a la tercera parte la pobreza o que la calidad de la educación que hay en Bogotá alcanzase -la única región hoy- los niveles en el año 2015 de la OCDE, que es el club donde se reúnen los países más ricos del mundo.

Lo hicimos nosotros y lo hicimos nosotros con un proyecto popular, poniendo el corazón ante las esperanzas de la población popular, de esa ciudad que nos ha acompañado hasta el día de hoy.

Hoy queremos hacer eso mismo y más, pero a escala nacional, por eso intentan acorralarnos a ver si nos da miedo, a alguno les da, al Presidente no, o sí me da miedo, pero me lo aguanto, porque hay que seguir adelante.

Y en ese acorralamiento que no es solamente periodístico, cuántas mentiras han echado al día, yo creo que alguien debería hacer un libro que nos recuerde… ‘el libro de las mentiras’. No más escuchaba en la Asobancaria varias de ellas.

Volvieron Watergate al revés, qué magia tienen. Voy a comentarles qué era Watergate, en inglés se llamará Puerta del Agua, es un hotel que queda en Washington, la capital de los Estados Unidos y allí, el presidente de los Estados Unidos de ese entonces, el señor Nixon, que desató la guerra o profundizó la guerra de Vietnam y nos condenó a nosotros 50 años a la guerra contra las drogas, donde sólo matan es colombianos y ellos no dejan de consumir.

Entonces ese Presidente ordenó a sus agentes secretos ponerle micrófonos a la sede de la campaña política de sus opositores, que era el Partido Demócrata, que estaban en ese hotel Watergate. Ese es Watergate, el peor escándalo que hizo renunciar al presidente Nixon.

Y aparece por arte de magia que lo que se hizo contra nuestra campaña presidencial no es nada malo, sino que los malos somos nosotros, y que nosotros somos del Watergate, imagínense, el presidente Nixon pone micrófonos a la oposición que tenía, para saber qué discutían en la campaña electoral de la oposición.

Pues con nosotros hicieron lo mismo; a una periodista le entregan las grabaciones de toda nuestra campaña, porque nos pusieron, ya no micrófonos, sino interceptación del internet. Tuvieron horas y horas de nuestras grabaciones, como partido de oposición y entonces los culpables resultamos ser nosotros.

La periodista pudo haber investigado quién dio la orden de interceptar el partido de oposición, los periodistas de Estados Unidos lo investigaron y se convirtieron en héroes; la periodista, en cambio, es nuestro verdugo, es como si estuviera atacando al partido de oposición de Nixon, simplemente porque estaban haciéndole oposición, y simplemente porque Nixon ordenó poner los micrófonos.

¿Quién hizo el Watergate? ¿Nosotros o el presidente que gobernaba cuando nos interfirieron nuestras comunicaciones? ¿Y cuál fue el papel del periodismo? ¿El de Estados Unidos que entonces denunció al Presidente y lo hizo renunciar, o el de Colombia que hizo impunidad ante el Gobierno, que fue el que sacó los ojos de los manifestantes del estallido social? Y ahora nos condenan a nosotros, porque simplemente ilegal e inconstitucionalmente nos interfirieron nuestras comunicaciones.

El mundo al revés, así es, ¿por qué? Porque queremos hacer un cambio en Colombia, porque queremos cambiar las cosas, uno de los elementos fundamentales para el cambio ya lo habrían acordado en el año 2016 entre el gobierno de Santos y las FARC.

Los ejes incumplidos de la paz, primero la Reforma Agraria

No fue con el pueblo ese acuerdo, todos lo sabemos, fue entre dos cuerpos bastante distantes ambos del pueblo, el Estado a nombre del presidente Santos y las Farc. Por eso se perdió un plebiscito, donde se citó el Poder constituyente (ellos sí pueden citar el Poder constituyente, nosotros no, al parecer).

Pero en ese acuerdo del 2016 tuvieron tres ejes muy inteligentes, derivados de la experiencia de estar enfrentándonos entre nosotros; el primero: hacer una reforma agraria.

Han escondido hasta los articulitos para agilizar la reforma agraria; no se ha cumplido porque no se puede obtener la tierra sino de manera voluntaria de sus poseedores, y de manera voluntaria son unos cuantos (vendedores) que hemos aplaudido, pero no llegan a tres millones de hectáreas, que fue lo que acordó el gobierno con las Farc, y que declaró unilateralmente como un compromiso ante la humanidad.

¿Voluntariamente los dueños de la tierra fértil nos entregarán en venta, a precio comercial, tres millones de hectáreas? Yo creo que no, porque la historia de Colombia ha sido poseer la tierra, retenerla, así no produzcan nada. Quince millones de hectáreas de tierra fértil y ahí no se produce sino en tres millones. Las otras dos millones de hectáreas, las producen los campesinos y las indígenas, en tierras que la mayoría no son fértiles.

La tierra fértil está tirada, irracionalmente, en los campos de Colombia sin hacerla producir; cuánta comida podría producir, cuántos puestos de trabajo, y no, porque no se puede hacer lo mismo que la oligarquía hace con las tierras que están debajo de una troncal de Transmilenio, ahí sí actúa rápidamente, porque ese es un negocio del gran capital, o con las tierras que están debajo, por ejemplo, de la Ruta del Sol II, porque ese es un gran negocio del gran capital.

En cambio, cuando se trata de pasar la tierra a los pobres, a las comunidades indígenas, al campesinado, ahí sí no se puede, ¿por qué? En el caso de entregarles a los pobres dicen que es expropiación, cuando es una compra obligada, igual que la otra, pero para comprar tierra para las troncales de Transmilenio y para Odebrecht, la Ruta del Sol o las 4G que llaman de doble calzada, ahí sí no es malo, ahí sí no se llama expropiación.

Eso lo que significa es que tenemos un Estado que no ha querido entregarle la tierra al pueblo colombiano, sino que quiere retenerla irracionalmente o hacer grandes negocios con ella, sin que el pueblo pueda participar.

El Acuerdo de Paz dijo hacer lo contrario: tres millones de hectáreas al menos. Hoy no se puede, porque el único mecanismo que tenemos a disposición es que los poseedores de esa tierra nos la vendan voluntariamente y no podemos hacer más. Se está incumpliendo el Acuerdo de Paz con las FARC, es decir, el compromiso de Colombia ante la humanidad.

Segundo eje incumplido: la transformación del territorio

Después hay un segundo eje, la transformación del territorio, y este es el punto central del Nariño; tenemos ahí una serie de cifras que ya el director de Planeación (Alexander López Maya) le entregará públicamente, pero a mí me parecen terribles.

Sólo en el OCAD PAZ, que nadie ha querido investigar a fondo, en el año 2021, sólo en un año, se les entregaron a diferentes organizaciones empresariales o alcaldes, o al gobernador, 688 mil millones de pesos para Nariño, para hacer una serie de obras, por ejemplo, toda la electrificación que conecta el Pacífico, que como usted sabe, Gobernador, es la región más pobre de Colombia y la región que más produce hoja de coca del mundo, porque allá hay pobreza y está al lado del mar.

¿Y cuál es el nivel de ejecución de esa interconexión eléctrica aprobada en el 2021, señor jefe de Planeación? ¿El 1,4%, de una obra y un proyecto que se aprobó en el año 2021? ¿Dónde está la plata?

Y si ese mismo proyecto o en los diversos proyectos que se aprobaron en el año 2021, cuando se aprobó el mayor número de proyectos de OCAD PAZ de su historia, que comienza con el Acuerdo de Paz.

Y la mayor cantidad de dinero, 4,5 billones para las regiones que llaman PDET, de las cuales, en Nariño, la mitad de Nariño lo es. ¿Por qué en el 2021? ¿Por qué en los meses antes de las elecciones parlamentarias que fueron entre diciembre y el mes de marzo, cierto?

¿Por qué antes billones de pesos se giraron del OCAD PAZ y dónde está la plata, si la mayoría de esos proyectos no están ejecutados? ¿Cómo se iba a transformar entonces el territorio, si el segundo acuerdo con las Farc, en la Declaración Unilateral de Estado, es transformar los territorios donde hubo la guerra, a los cuales llamaron PDET y la mitad de Nariño es PDET?

Se robaron la plata de la paz

¿Por qué no se ha transformado el territorio nariñense por la prosperidad de la gente? Ni Nariño, ni ningún territorio PDET, porque se robaron la plata, la plata de la paz. Y todavía tendría que agregar más, porque la plata para el OCAD PAZ es lo de menos, si comparamos todas las regalías de Colombia, que entre 2014 y 2024 suman 68 billones de pesos que se entregan a municipios, departamentos.

En realidad, la nación no ejecuta esos dineros, los entrega. ¿Cómo que 68 billones de pesos no han logrado transformar el territorio de Colombia, las regiones pobres, que deberían, al menos, ser menos pobres que cuando comenzaron estos programas? ¿Qué pasó con el dinero?

Estamos hablando de decenas de billones aquí no más, casi 100 billones de pesos. ¿Dónde están las carreteras? ¿Dónde están los acueductos? ¿Dónde están los hospitales? ¿Dónde están los circuitos eléctricos? ¿Dónde están las escuelas?  ¿Dónde están las universidades?

Ustedes vienen aquí y me presentan una agenda donde me dicen necesitamos escuelas, universidades, carreteras y entonces toda esa plata ¿a dónde fue a parar? Tenemos un grave problema, porque el segundo punto del Acuerdo de Paz con las Farc, que era transformar el territorio, la plata se la llevaron a las zonas más ricas y/o se la robaron.

Auditoría forense para los fondos del OCAD PAZ

Por eso yo quiero, director de Planeación, que usted contrate una auditoría forense, valga lo que valga, de entidades que sepan hacer auditorías, no de mentiras, para el OCAD PAZ nacional y para el Sistema General de Regalías en Colombia.

Y los proyectos que fueron aprobados en 2023, ojo, y que también en su mayoría coinciden con los meses anteriores a la elección de alcaldes y gobernadores, y que también son excepcionalmente altos, y que aún por el tiempo que estamos en el 2024, están allí los dineros y los proyectos, usted puede hacerles la veeduría más profunda posible para que en este Gobierno no se pierda un peso ni del OCAD PAZ, ni del Sistema General de Regalías, esa es nuestra obligación.

Acuerdo regional de Nariño con las organizaciones sociales

Y por eso en esa misma perspectiva le propongo, Gobernador, lo hemos hablado ya en, ustedes le llaman la caída de la cordillera hacia el Pacífico en Samaniego y en otros municipios allí, Bocas de Satinga, me acuerdo, que iniciemos -y eso se llama Poder constituyente- sin miedo, en el sur de Colombia para que se expanda por toda Colombia, la Mesa de Acuerdo Regional de Nariño con las Organizaciones Sociales.

De tal manera que ustedes, con los presupuestos nacionales, que nosotros les vamos a entregar, con los datos del presupuesto nacional, los que ustedes ya conocen del departamental y de los municipales que tengan que ver con la inversión, esos recursos se pongan a disposición de la Mesa de Organizaciones Sociales del departamento de Nariño y sea esa mesa representativa de las organizaciones populares, la que determine las prioridades en que se gasta este recurso.

Es decir, no el Gobierno, sino el pueblo, esa es mi propuesta que cambia el que un intermediario politiquero por ahí esté diciendo en qué se gasta la plata de la paz; la plata de la paz la tiene que gastar y orientar el pueblo de Nariño; eso lo debemos repetir en el Cauca, etcétera.

Eso se puede volver costumbre democrática del pueblo colombiano y eso se llama Poder constituyente, aquí comenzamos incluso la victoria electoral, aquí comenzamos el Poder constituyente del pueblo colombiano.

Entonces, las obras propuestas que aquí me han escrito, la empresa de transformación lechera, que hay que determinar que debe ser una cooperativa, si es exclusivamente indígena o con el pueblo mestizo, configuramos una sola empresa cooperativa lechera de Nariño, si eso lo hacemos por decisión popular; es uno de los compromisos.

Si el Ministerio de Transporte, al tener un recurso limitado, como siempre, se va a echar para atrás en la doble calzada Popayán - Pasto o no, eso lo determina el pueblo de Nariño y el pueblo del Cauca. Son ustedes los que deciden, y eso implica que sea una prioridad, una orden para el Ministerio de Transporte. Yo lo garantizo que se debe cumplir, lo mismo una serie de circunstancias, no voy a hablar de todos los proyectos porque nos da la media noche, pero ese debe ser el trabajo de la Mesa Regional del departamento de Nariño y hay que instalar una similar como mesa regional del departamento del Cauca.

Caso de Chiquita Brands: ¿Por qué es la justicia de Estados Unidos la que llega a la verdad?

Hay un tercer y último eje del acuerdo Santos, gobierno de Santos que representa al estado de Colombia y las Farc que tienen que ver con la verdad judicial, hoy nos han sorprendido, hoy o ayer.

Porque se ha descubierto que la empresa Chiquita Brands, que era la misma empresa United Fruit Company, que era la misma que asesinó a los trabajadores en el Magdalena cerca de Santa Marta cuando las bananeras de 1922, que el Representante a la Cámara de ese entonces, doctor Jorge Eliecer Gaitán, denunció en un debate parlamentario y que después asesinaron.

Esa misma empresa United Fruit Company es la misma empresa que ahora como Chiquita Brands, pagando unos centavos de dólar por cada caja de banano, como lo denuncié en el Senado de la República hace tiempos, financió al paramilitarismo para asesinar al pueblo trabajador del Urabá.

Y le dio un impulso a esa fuerza terrible, a esa fuerza depredadora y asesina que generó, en mi opinión, un genocidio en el país. Han matado 35 mil palestinos con bombas en estos meses, al pueblo colombiano le mataron 200 mil colombianos con sierra eléctrica y disparos en pocos años.

Se trata de lo mismo, la misma fuerza del mal, por qué hay que ponerle ese nombre, que por la codicia destruye al pueblo; nosotros no somos ni podemos ser ni Gobierno ni personas de la codicia.

Pero mi pregunta es: ¿Por qué es la justicia de Estados Unidos la que llega a la verdad? ¿Y por qué no es la justicia colombiana? ¿Por qué no fue la Fiscalía que tenía la obligación de llevar al fondo de la verdad judicial el proceso del paramilitarismo en Urabá y, por tanto, las acusaciones y confesiones que los mismos paramilitares hicieron alrededor del papel de esta empresa norteamericana que hoy la justicia de los Estados Unidos acusa y condena?

¿Porque el fiscal era Néstor Humberto Martínez? ¿Porque quien gobernaba la justicia era el cartel de la toga? ¿Porque después de la excelsa Corte Suprema de Justicia que originó el proceso de la parapolítica y llevó al 35% del Senado a la cárcel, lo que siguió fue una retoma corrupta y paramilitar de la justicia en Colombia?

Y estos personajes entonces encubrieron la verdad en contra del tercer eje del Acuerdo de Paz Santos - Farc, que se ha entregado a la humanidad como un compromiso a través de la figura de la Declaración Unilateral de Estado.

Los tres ejes incumplidos, porque la oligarquía de Colombia no es capaz de hacer un acuerdo nacional para cambiar las normas que nos permitan tener una Reforma Agraria, transformar el territorio excluido y obtener la verdad judicial ¿Por eso quieren tumbar el Gobierno del Cambio? ¿Se asustaron con el pueblo?

Pues el pueblo tiene que expresarse, porque ellos van a intentar acorralar el Gobierno y el pueblo colombiano tiene no sólo que detenerlos, sino decidir sobre estos ejes que benefician a la gran mayoría de la población colombiana, es en esa situación que estamos, así que el paso hay que darlo.

Gobernador, instalemos la Mesa de Organizaciones Sociales y Populares del Departamento de Nariño sin exclusión alguna, para que la población en asamblea, la población que representa en esa mesa a la población total de Nariño, pueda ayudar a gobernarnos aquí.

Este es un Gobierno que gobierna con el movimiento social, con el pueblo, no contra el pueblo y en esa medida el ejemplo en concreto, en la práctica, tenemos que darlo, no sólo el discurso; y el lugar donde podemos darlo se llama el departamento de Nariño, con su diversidad, por donde comienza Colombia -no por donde termina-, y por donde ahora va a comenzar la historia del pueblo colombiano, en su versión más democrática, más sublime, más diversa, más pacífica de todas.